Eliseo Diego, vivo en la memoria cultural

La obra literaria de Eliseo es ampliamente conocida tanto en Cuba como en Iberoamérica.

Perspicaz e intuitivo, conocedor del alma humana como los grandes poetas de siempre, íntimo y misterioso en su verso grande, nació en esta hermosa ciudad de La Habana

 

Por: Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

Perspicaz e intuitivo, conocedor del alma humana como los grandes poetas de siempre, íntimo y misterioso en su verso grande, Eliseo Diego nació el 2 de julio de 1920 en esta hermosa ciudad de La Habana, devenida motivo habitual en incontables versos de su creación lírica.

La obra literaria de Eliseo es ampliamente conocida tanto en Cuba como en Iberoamérica, donde a lo largo de su vida resultaría galardonado por la excelsitud de su creación artística. 

Integrante del mítico grupo Orígenes en los años 40, lideró junto a otros notables autores de la época el ejercicio no solo de un acto poético vibrante e iluminador, como muchos de los llamados origenistas: Lezama Lima, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Gastón Baquero, entre otros; sino que a la par de ellos convirtió la escritura en un acto de fe salvador y en una suerte de escrutinio de la memoria capaz de recorrer los altos y minúsculos aspectos de la existencia humana con sus iras, dolores, bendiciones y plenitudes.

La serenidad de su poesía y su profundidad en los temas cultivados, desde los cotidianos hasta otros de carácter trascendentalista, imprimirían un sello personal que permitió identificar su verso confesional hilvanado al propio tiempo con los grandes liricos franceses  e ingleses entre los cuales se contaron los irreverentes Mallarmé y Rimbaud.

Junto a su vocación poética se distinguió como eminente profesor universitario de literatura inglesa y norteamericana. También resaltó su significativo trabajo al frente del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles en la Biblioteca Nacional José Martí, recinto que todavía resguarda su fértil trabajo de promoción cultural.

Entre sus obras cuenta una amplia producción de títulos en su inmensa mayoría traducidos y divulgados por las más importantes editoriales de Latinoamérica. Destacamos En las oscuras manos del olvido (cuentos,1942; Divertimentos (cuentos), 1946; Cuatro de Oros, (poesía),1990; y su mítico poemario homenaje a la ciudad de La Habana, En la Calzada de Jesús del Monte(1949); entre otros volúmenes que figuran como parte esencial de la historia de la literatura cubana.

 

 

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