La Gaceta de Cuba. Una publicación con vínculos y vasos comunicantes

La Gaceta de Cuba es una revista que atrapa a sus lectores, quienes hemos sostenido con ella una relación muy fuerte, muy apegada y que se mantiene por los años

Por Rubén Ricardo Infante

En la Sala Villena de la UNEAC fue presentado el tercer número del año de La Gaceta de Cuba. Publicación que incluye en sus páginas un repaso por el acontecer cultural de la nación…

Desde su portada, las ilustraciones de Ángel Ramírez nos invitan a penetrar sus páginas. A invadir esos espacios que incluyen una parte del pensamiento cultural cubano contemporáneo. Y es que La Gaceta de Cuba es una revista que atrapa a sus lectores, quienes hemos sostenido con ella una relación muy fuerte, muy apegada y que se mantiene por los años.

Una de las virtudes de cada número es el descubrimiento. Para cualquier lector atento a esta publicación lo más estimulante de cada entrega es esa sorpresa de no saber cuáles serán los contenidos a abordar, cuáles los temas o los autores que se sumaron al coro de voces o el enfoque de estos textos.

Con esa misma curiosidad repaso el índice cuando llega a mis manos el último número. En ocasiones, veo el momento en que llega el camión donde se transporta los bultos cubiertos de nylon transparente, entonces, un rato después, veo pasar a Norberto Codina con algunos ejemplares debajo del brazo. Muy cerca de la oficina donde soportó todo el calor del verano, se acumulan, uno encima de otro, esos bultos que son como aquellos trenes rigurosamente vigilados hasta la tarde de la presentación.

Alguna que otra vez he logrado sortear el cerco y me agenció un ejemplar, a partir de ahí, comento con algún amigo los textos, la disposición, los autores, el enfoque, la perspectiva que defienden, un juicio demasiado absoluto, algo que me resulta curioso o desconocido.

Bajo estas motivaciones me acerco a cada número, con la duda, la expectativa de no saber que trae de nuevo La Gaceta de Cuba. Lo cierto es que, en “mi casa” –como decimos en el campo a la casa donde uno nace— tengo una gran colección de esta revista. En dos ocasiones, he accedido a prestarle a estudiantes los números requeridos para trabajos de diploma sobre esta publicación. Con los años, en la casa donde vivo se ha sumado una docena de ellos, de esta manera, puedo completar el ciclo, mi relación afectiva con La Gaceta de Cuba.

Quizás estas impresiones desborden los límites de un lector atento, porque, otro de los aspectos que distingue a la revista es que se ha convertido en un espacio inclusivo, a donde acceden muchos de los autores jóvenes o de provincia que lo desean. Por supuesto, bajo el patrón de calidad que amerita.

También esa pudiera ser otra razón para sostener esa relación afectiva, sentimental y profesional con La Gaceta… y es que hace muchos años, cuando envié mi primer texto a la misma, fue bien recibido, es decir, publicado y muchos años después, como Aureliano Buendía cuando lo llevaron a conocer el hielo, sigo enviando mis trabajos.

Suerte para la cultura cubana poder contar en su gran hemeroteca con todos los números de La Gaceta de Cuba, para así poder contar la historia, el tiempo y la vida de los cubanos.

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