El Guayabero: música y picardía

Cumplió recientemente 107 años del natalicio de Faustino Oramas, El Guayabero
Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu
Más de un siglo hace desde que Holguín ofreciera a Cuba uno de los hijos más ilustres: Faustino Oramas Osorio. Exactamente se cumplieron recientemente 107 años de su natalicio (4 junio 1911- 27 marzo 2007).
Conocido popularmente como El Guayabero, este artista consolidó una obra musical de profundos atractivos no solo por las cualidades sonoras, también por sus letras. Cuando hablamos de él inmediatamente recordamos el matiz jocoso que lo caracterizó.
Las exquisitas habilidades para tratar temas con hilaridad primaban en sus conversaciones. Ese don muy pronto se expandió al repertorio donde la picardía y el doble sentido constituyeron un sello. El son montuno lo consagró para siempre entre los cubanos. Otros han defendido el género, pero ¿quién podría obviar a la figura de Faustino al hablar sobre esa sonoridad?
Escuchar las interpretaciones de “El Guayabero”, permite atestiguar diversas tradiciones de su tierra natal y vivencias cotidianas de quienes le rodearon. Reconocido por todos como campechano y conversador, prefirió lucir siempre ropas blancas.
Saber maniobrar con el doble sentido y a su vez emprender un ejercicio interpretativo que evada la vulgaridad, son cualidades que muchas veces se extrañan en la música de los tiempos actuales. Faustino Oramas supo hacerlo como nadie porque era ante todo un poeta que logró hallar la justa combinación entre la simpatía y nuestras bases musicales autóctonas. Lo demuestran muchos temas suyos, como La yuca de Casimiro que figura entre los más populares en su repertorio, o Cuida’o con el perro.
Por la amplia trayectoria artística que desarrolló fue elegido Miembro de Mérito de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) y recibió la Orden Félix Varela por la cultura cubana. Aún retumba en la memoria musical de muchos que le seguimos, la expresión “santa palabra” que se convirtiera en símbolo de su quehacer.