Las plantas cuentan sus historias

Aunque no lo parezca cada elemento vegetal suele estar asociado a una leyenda o a un breve cuento revelador de costumbres, tradiciones y culturas

Era tanta la confianza que los antiguos le tenían al laurel y a sus propiedades benéficas, que sus hojas se mascaban para ayudar a entrar en trance y adquirir el don de la profecía.

Por: Ángeles Muik

Todos y cada uno de los componentes de la naturaleza (hasta una brizna de hierba) pueden sorprender si percibimos cómo interactúan entre sí.

Todos los seres de este planeta, en sus manifestaciones de vida, están interrelacionados, resulte evidente o no. Los reinos vegetal y animal están unidos por lazos invisibles y no darse cuenta de esta verdad implica desconocer el lugar que ocupamos en el universo.

Se sabe, gracias a técnicas científicas avanzadas, que las plantas reconocen y perciben el odio y el amor del ambiente en el que viven.

Dentro de las leyendas populares se fue generando toda una farmacopea insólita concentrada en una lista de hierbas medicinales, benéficas y maléficas que debían ser recogidas para usarlas en tal o cual momento.

Por ejemplo, existen:

– Plantas que se emplean para consultar el futuro como la amapola, y la margarita…

– Plantas que sirven para pronosticar el tiempo: entre ellas el almendro, el junco, el lirio, la malva y el mimbre…

También hay plantas que se usan contra las tormentas y los rayos: como el ajo, el laurel, el tomate y el tomillo…

Además, de otras que sirven para evitar el llamado “mal de ojo”. En este grupo están la amapola, el ajo, la albahaca y el laurel…

Algunas especies, supuestamente, dan muy mala suerte: entre ellas los cactus, y las hortensias. Y entre los árboles: la higuera, el nogal y el ciprés.

Curiosamente, los llamados siete magníficos, ajo, cebolla, col, limón, manzana, uva y zanahoria son reconocidos por muchos expertos como los vegetales que más beneficios aportan en la dieta diaria, sin embargo están llenos de variadas leyendas.

El perejil, el laurel y el trébol tienen propiedades ambivalentes, proporcionando buena o mala suerte,  desde el punto de vista de la persona afectada.

El perejil ha dado origen a diversas supersticiones tanto de signo positivo como negativo, ya que es un símbolo de muerte, pero también de resurrección. Tiene fama de hierba misteriosa porque sus semillas tardan mucho en germinar. Los gladiadores de la antigua Roma llevaban perejil, dada la creencia de que les daba fuerza y astucia. Sin embargo, da mala suerte regalar perejil, aunque se desconoce el motivo.

Sin embargo, la creencia popular recomienda poner un poco de perejil a San Pancracio, porque dicen que atraerá dinero, pues aporta las mismas virtudes que se le atribuyen a la llamada planta del dinero.

En cuanto al laurel según la mitología griega, tiene su origen en la metamorfosis de una ninfa (Dafne), que se convirtió en laurel, para escapar del acoso del Dios Apolo.

El recurso de transformarse en plantas era un método muy utilizado por las bellas ninfas para evadirse de algún Dios del Olimpo.

Apolo cortejaba a Dafne, sin obtener los favores de la ninfa doncella. Al ver que se convirtió en laurel, sin poder ser su amante consiguió que Dafne y el laurel pasaran a ser una misma cosa y que se consagrara este árbol, de hoja perenne, a él.

De este mito surgió una forma de magia adivinatoria: la dafnomancia, muy usada en la antigüedad. Y consiste en arrojar al fuego una rama seca de laurel. Si chisporrotea es buen presagio; si arde sin hacer ruido, algo malo puede ocurrir.

Era tanta la confianza que los antiguos le tenían al laurel y a sus propiedades benéficas, que sus hojas se mascaban para ayudar a entrar en trance y adquirir el don de la profecía. Así lo hacían las pitonisas, las sibilas y las sacerdotisas.

Interesantes historias que las plantas nos cuentan, porque cada elemento vegetal suele estar asociado a una leyenda o a un breve cuento revelador de costumbres, tradiciones y culturas.

Fuente: Muyinteresante.com

 

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