Dolor y humanismo en Martí

En jornadas cuando recordamos el aniversario 123 de la caída en combate de José Martí, los cubanos retoman el sentimiento humanista del Héroe Nacional ante trágicos sucesos en la Isla

José Martí. (Foto: Internet)
José Martí. (Foto: Internet)

Por: Ricardo R. Gómez Rodríguez (rrgomez@enet.cu)

“Dolor, dolor, eterna vida mía, ser de mi ser, sin cuyo aliento muero”. La frase es de José Martí en Poemas del Alma, expresión que acompaña el sentimiento de los cubanos en estos días de tributo al Héroe Nacional por el aniversario 123 de su caída en combate en Dos Ríos, en la zona oriental de la Isla.

La fecha del sábado 19 de mayo, cuando se conmemoró ese suceso, fue una jornada trágica para niños, mujeres y hombres de esta tierra. Un día antes más de 100 pasajeros perdieron la vida en un fatal accidente aéreo en el municipio capitalino de Boyeros.

Hay fechas que parecen ser marcadas por la historia, para ensombrecer el alma, para agrietar corazones.

El periodismo es de esas profesiones sin esquemas fijos, de los oficios que dependen del curso de la vida… y esa vida está expuesta a cambios fortuitos.

Cuando pensamos retomar el ideario político y social del Apóstol en estas páginas, el siniestro aéreo nos obligó a acercarnos a cómo Martí vio el dolor y la solidaridad en sus textos.

El Maestro profetizó: “Ayudar al que lo necesita no es solo parte del deber sino de la felicidad”.

Fue así como las rápidas comunicaciones mediante Internet, los medios de difusión masiva y autoridades de la Defensa Civil llevaron la noticia del accidente a familiares, amigos y personas que inmediatamente reaccionaron con el humanismo y la adhesión a causas justas, que heredamos del Héroe de Dos Ríos.

Estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas salieron raudos a donar sangre para los sobrevivientes, cooperaron vecinos del lugar donde impactó la nave, fue abnegada la actuación de bomberos y personal paramédico.

Profesionales de la salud consolidaron equipos multidisciplinarios que aún velan día y noche por mujeres ingresadas en el Hospital General Calixto García, una de las potencias en esta rama en Cuba.

Los corazones sintieron la inmensa pena que agolpa sentimientos al difundirse en Facebook fotos de los fallecidos: una doctora joven con la bebé que llevaba en sus brazos, muchachos llenos de lozanía, una familia entera proveniente de Estados Unidos que iba a visitar a sus allegados, la bella aeromoza mexicana, el joven piloto.

Seres a los que la vida sorprendió en esa encrucijada intrusa y terrible que es la muerte.

Sueños interrumpidos, que hacen pensar acerca de lo frágil que es la existencia humana.

La presencia en el lugar del siniestro y en centros asistenciales de líderes, directivos, de todos aquellos que brindan solidaridad a familiares de los fallecidos, es muestra de la disposición y voluntad del pueblo ante cada catástrofe.

La crónica de estos días va vestida de luto, pero es imposible enajenarla de Martí, hombre sensible, amante, apasionado, tierno, solidario, moral, virtuoso.

Fue el Maestro quien profetizó: “La gratitud como ciertas flores no se da en las alturas y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”.

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