Los derechos humanos en Cuba y su contraste en América Latina

Cuba, ejemplo de respeto a los derechos humanos

En Cuba los derechos humanos son una prioridad del Estado. (Foto: Internet)

Por: Mariela Pérez Valenzuela

Cuba, la pequeña isla caribeña acosada por el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos desde hace más de medio siglo, es una de las pocas excepciones en el panorama latinoamericano en lo que respecta al respeto a los derechos humanos.

En sus 60 años de Revolución, aun sin contar con recursos naturales importantes, el gobierno cubano mantiene sus programas económicos y sociales, siempre en proceso de renovación y mejoras.

Personas que viven solas, o carecen de altos recursos son atendidas especialmente. La Seguridad Social garantiza para ellas vivienda, alimentación, ropa, salud, atención médica y entretenimientos mediante espacios estatales creados con ese fin. Nada ni nadie será olvidado, proclamó el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, en una intervención pública. Es una realidad.

En Cuba, donde no hay analfabetismo desde 1961, la educación es gratuita en todos los niveles de enseñanza, además de la salud pública que llega a los ciudadanos sin discriminación alguna con un alto número de especialistas y equipos de primera línea.

La mortalidad infantil es la más baja de América Latina, con 4,0 por cada mil nacidos vivos en 2017, la más baja de su historia, y considerada un logro extraordinario en su entorno de país bloqueado por la mayor potencia económica del planeta, la cual debería avergonzarse de su arrogante extrema medida.

Los datos ofrecidos por la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas de Salud, confirmaron en La Habana que el pasado año ocurrieron 114 980 nacimientos, 1 892 menos que en el 2016 y se produjeron 465 defunciones en niños menores de un año –32 menos-, que es el menor número de muertes hasta el momento registrado.

En la nación caribeña las mujeres –mayoría en el Parlamento Nacional- y en diversas áreas laborales, disfrutan los derechos sexuales y reproductivos, en tanto los niños y las niñas tienen garantizados un crecimiento saludable desde antes de su nacimiento.

Los estudiantes tienen garantizado empleo cuando terminan sus carreras, bien sean universitarias o de técnicos medios u otras especialidades.

Sin embargo, esa situación cambia de manera radical cuando se observan las cifras de otros países.

En un análisis globalizado, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) advirtió que en 2017 en América Latina existían 190 millones de pobres, alrededor de un 30% de una cifra total de unos 600 millones de habitantes.

Ese organismo también estimó que las cifras de pobreza en los jóvenes de 15 a 29 años ascendían al 31,1% y 9.5%, respectivamente. Los menores de edad son muy afectados por las carencias familiares existentes en el subcontinente.

El presidente de Argentina Mauricio Macri critica el tema de los derechos humanos en países como Cuba y Venezuela, mientras en su país las cifras de pobreza infantil son alarmantes. (Foto: politicargentina.com)
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, critica el tema de los derechos humanos en países como Cuba y Venezuela, mientras en su país las cifras de pobreza infantil son alarmantes. (Foto: politicargentina.com)

Según la UNICEF, hay 70 millones de niños pobres y más de 28 millones que sobreviven en pobreza extrema, lo que los obliga a mendigar o realizar trabajos de adultos por cifras miserables.

De acuerdo con Unicef, cada año mueren 200 mil niños menores de cinco años en Latinoamérica, donde el lugar y condiciones al nacer definen la probabilidad de supervivencia y desarrollo debido a la inequidad existente en la mayoría de los países.

En su informe ¨Reducir las diferencias: el poder de invertir en los niños más pobres¨, la experta Luisa Brumana, asesora en Salud de Unicef para América Latina y El Caribe afirmó que ¨claramente tenemos una región desigual, con marcada inequidad para madres y niños¨.

El irrespeto de los derechos femeninos se demuestra, entre otras áreas, en la de educación. Solo Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua han realizado campañas nacionales de alfabetización y fueron reconocidas por la ONU como libres de ese flagelo que impide el trabajo y el desarrollo.

Las analfabetas de América Latina, según la organización mundial, ¨son las pobres, viejas, negras y rurales…¨.

El caso de Brasil muestra esta situación de forma dramática. Entre la población del nordeste brasileño – la región más empobrecida-una de cada dos mujeres es iletrada. En la industrializada Sao Paulo, la proporción era de una cada cinco. Asimismo, por cada tres mujeres negras hay una analfabeta, y entre las blancas una cada cinco.

En el caso de las que viven en zonas rurales e indígenas, el monolingüismo, la dedicación exclusiva a tareas domésticas y la subordinación racial, conforman un conjunto de obstáculos para la adquisición de destrezas educativas, precisó un artículo de la Revista Iberoamericana de Educación.

En la cadena de calamidades sociales resultantes de la pobreza, la falta de escolaridad plantea, además, otro tema de gravedad.

Una madre de bajo nivel educativo o analfabeta implica una carencia de apoyo en la formación de sus hijos, y por ende los resultados escolares de estos son realmente magros, lo cual desemboca nuevamente en empleos de bajos salarios.

Generadora de pobreza es también el desempleo y el mercado informal.

El derecho al empleo no es opción para salir de los niveles de pobreza en muchos países latinoamericanos, ya que no hay puestos de trabajo fijos e incluso en algunos han desaparecido.

Según la Organización Internacional del Trabajo, el bajo crecimiento económico mostrado por Latinoamérica, en torno al 2% en los últimos años, salvo excepciones como Bolivia y Costa Rica, siguió afectando el desempeño de los mercados laborales de la región durante 2017, creando una tasa de desempleo urbano de 9,4% como promedio anual, un alza de 0,5 puntos porcentuales con respecto al 8,9 del año anterior.

En la publicación conjunta Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, de octubre de 2017, la OIT y la CEPAL señalan que en seis de los ocho países con información disponible, la creación de empleos por cuenta propia resultó muy dinámica.

En varios países de Suramérica, dijeron, hay un estancamiento laboral –Argentina, Chile, Perú -; mientras los salarios reales disminuyeron en México y Perú.

Con respecto a los jóvenes, el documento explica que este grupo generalmente enfrenta problemas estructurales de inserción al empleo productivo y decente.

“Se comprueba que las trayectorias de transición al mercado laboral en la región son, en general, bastante más largas que en los países desarrollados. En este fenómeno influye en gran medida el comportamiento de las mujeres, quienes desempeñan todavía un papel fundamental en las actividades de cuidado y del hogar”, señalan Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y José Manuel Salazar, Director Regional de la OIT en el prólogo de la publicación.

También acusaron que entre los adolescentes de 15 a 19 años hay una gran proporción de estudiantes que se ven obligados a trabajar para aportar a la economía de su hogar lo que, dijeron, es poco recomendable.

Los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados según cifras de la iniciativa Objetivos del Desarrollo Sustentable. Las mujeres poseen altos índices de desempleo en cualquier rango de edad.

Actualmente existen 134 millones de personas que no cuentan con un trabajo que se apegue a los reglamentos. Esta cifra representa el 50% de la fuerza laboral de Latinoamérica.

Con la desaparición de varios gobiernos progresistas–Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay- se han disparado sistemas de derecha que desestiman al Estado como regulador del mercado e implantan políticas neoliberales.

Un ejemplo claro de reformas y decretos destinados a reducir plantillas lo dio Argentina, tras la asunción del millonario Mauricio Macri a la presidencia hace tres años.

Pocos días después de ingresar a la Casa Rosada, Macri expulsó a más de 250 mil trabajadores a la calle, en lo que consideró puestos de labor innecesarios.

La reforma laboral que intenta implantar ahora el presidente de facto de Brasil, Michel Temer, es considerada un duro golpe a la clase obrera, que ve acercarse una ola de despidos.

De ahí que hay mucha tela por donde cortar sobre el tema de los derechos humanos que tanto pregonan el presidente estadounidense Donald Trump y sus lacayos de América Latina.

Solo el poder del pueblo organizado en movimientos sociales y populares, los sindicatos, las organizaciones estudiantiles, entre otras, podrán revertir la violación de los derechos humanos en América Latina. Una tarea difícil, pero no imposible.

 

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