La música del cerebro

Electroencefalogramas y música

Electroencefalogramas y música. (Foto: CNN)
Electroencefalogramas y música. (Foto: CNN)

Por: Dr. Cs. Augusto González

Estimado lector, en el presente artículo me interesa que intercambiemos sobre el Electroencefalograma, el conocido electro o EEG.

Todos sabemos que las células responsables de la actividad cerebral son las neuronas y que a través de las mismas, utilizando señales químicas y eléctricas, se trasmiten impulsos nerviosos.

En el cerebro existen aproximadamente diez mil millones de neuronas conectadas entre sí. El intercambio de impulsos entre ellas da lugar a ondas u oscilaciones eléctricas, que los estudiosos llaman “ritmos” y los bautizan con letras griegas: ritmo alfa, ritmo beta, etc.

Las frecuencias de estas oscilaciones están en el orden de las decenas de hertzios, es decir decenas de oscilaciones por segundo.
A muchos de nosotros nos han aplicado electroencefalogramas, nos han colocado electrodos en la cabeza y registrado los impulsos eléctricos que provienen de la actividad cerebral. Ritmos suaves y periódicos corresponden a un paciente sano, mientras que los cambios bruscos y arrítmicos generalmente están asociados a lesiones o enfermedades.

Desde que comenzaron las investigaciones en esta área se han realizado numerosos descubrimientos. Se sabe, por ejemplo, que el hemisferio izquierdo del cerebro se especializa en el pensamiento racional, mientras que el derecho está más asociado al pensamiento artístico. Se conocen regiones encargadas del procesamiento del lenguaje, de la visión, de la actividad volitiva y muchas otras.

Una aplicación desarrollada por el Centro de Neurociencias en La Habana y de uso en muchos hospitales maternos es la detección de sordera en recién nacidos, lo cual tiene enorme importancia en el desarrollo intelectual del niño. Se estimula con sonido al infante y en el electro debe aparecer la señal, a menos que exista algún problema auditivo.

La traducción entre los impulsos eléctricos de la actividad neuronal y el pensamiento no es de ninguna forma trivial. Los avances recientes de la computación y de la denominada inteligencia artificial han permitido entrenar a los computadores para que reconozcan determinadas señales, pero todavía falta mucho por avanzar.

El esfuerzo por traducir las señales ha sido, sobre todo, inspirado por un pensamiento noble: el de proveer de un medio de comunicación a las personas que por accidente han perdido la conexión entre su cerebro y su cuerpo.

Resumiendo, la relación entre lo que pensamos y las señales que obtenemos de los electroencefalogramas no es directa y aunque algunos pasos se han dado no existe aún un “traductor”.

Sin embargo, aparentemente existe al menos una actividad donde la traducción es directa. Recientemente leí un artículo sumamente interesante donde se afirma que las notas musicales se reflejan a la misma frecuencia en el electro. Esto significa lo siguiente: Primero, si estimulamos a un sujeto haciéndolo escuchar un la de la octava central, entonces en el electro debe aparecer una señal aproximadamente a los 440 Hz. Pero más sorprendente aún, si el sujeto tiene instrucción musical y le pedimos que piense en este mismo la central, entonces en el EEG debe aparecer una señal similar. Estos son los principales resultados del mencionado artículo.

Motivados por ello nos fuimos hasta el Centro de Neurociencias, en el municipio habanero de Playa, con el objetivo de verificarlos. Con la cooperación de varios especialistas de esa institución hicimos algunas pruebas, pero los equipos no nos sirvieron, pues usualmente las frecuencias estudiadas son más bajas, correspondientes a los mencionados ritmos alfa, beta y otros.

Nos dirigimos entonces al Departamento de Física Aplicada, del Instituto de Cibernética, Matemática y Física (ICIMAF), donde anteriormente se habían diseñado interfaces para adquirir datos a distintas frecuencias. En estos momentos existe el equipo funcionando y se está poniendo a punto el software que lo maneja.

Tal vez en un próximo artículo les pueda anunciar si el resultado fue positivo, e incluso más, decir si somos capaces de traducir a música las notas que el lector está pensando.

 

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