La música, esencia en el Cerro
Localidad del centro de La Habana, en semana de cultura por sus 429 años, atesora rica historia indisolublemente vinculada a esa manifestación del arte

Por: Inés María Miranda
De casta le viene al Cerro la música. Allí se iniciaron y desarrollaron géneros musicales y reconocidos músicos nacieron o residieron en su territorio.
La rica historia de la localidad que tiene la Llave (así también se le reconoce al Cerro), frase que un son inmortalizó, está indisolublemente vinculada a la música, que como alguien dijera es el arte del buen combinar los sonidos y el tiempo.
Desde el siglo XIX con instituciones en su territorio como la Sociedad del Pilar y la Sociedad de la Caridad, se destacan orquestas que tocaron con matices cubanos, así como de forma privada en tertulias literarias y musicales, en las que se distinguió la familia Aizti.
Durante los primeros años de la República mediatizada, el Cerro muestra el desarrollo de una música para los carnavales con fuerte influencia en tambores de origen africano, fundamentalmente se distingue el coro de Paso Franco en la zona norte, conocida por Carraguao.
A raíz de las prohibiciones de la música y la danza de origen africano por la insurrección de los Independientes de Color, en el Cerro los sectores humildes fomentan una manifestación inobjetable y auténtica: la trova.
Al entonces cine Cerro Garden y otras locaciones, asisten Manuel Corona, Alberto Villalón y Rosendo Ruiz, quienes inmortalizaron temas de la cancionística cubana como “Santa Cecilia”, dedicada a una joven cerrense*.
Aquellos trovadores constituyen tríos como Botón de Rosa, entre otros importantes de la época, hasta crear agrupaciones de son típicamente habaneras, encabezadas por la labor creativa del músico abakuá Ignacio Piñeiro Martínez.
Luego de prohibiciones de la música y la danza de influencia africana, la trova, fomentada por los sectores más humildes, deja su impronta en la localidad que tiene la Llave.
Fusión de ritmos

La historia sigue su curso y con la introducción de la tumbadora para la formación de los conjuntos, también se enriquece la música bailable. La vanguardia en esta línea, de acuerdo con los estudiosos del tema, la tuvo el maestro Santos Ramírez Arango con su grupo Afrocubano y el septeto La Llave.
Arsenio Rodríguez, quien tuvo un local en la conocida calle Primelles, asumió la tumbadora, desarrolla ese formato e interpreta de la autoría del residente del Canal Fernandito Noa Domínguez el famoso son “El Cerro tiene la Llave”.
Enrique Jorrín, como el maestro Andrés Echevarría (El Niño Rivera) representante del tres, instrumento típicamente cubano, aunque no nacieron en el Cerro, sí residieron en el territorio, donde continuaron enriqueciendo la música cubana.
Jorrín con su famoso Chachachá y el Niño Rivera con arreglos en la línea experimental y del filin.
En el cabaret La Campana, de Infanta y Amenidad, actúan entre otras connotadas figuras, el cuarteto Las de Aida, Abelardo Barroso y Daniel Santos.
Enraizada en los barrios

Al triunfo de la Revolución, cuentan también los especialistas, se desarrollan espectáculos culturales en el Nigth and Day con la participación de Beny Moré en fraternal controversia con Pacho Alonso, y actúan igualmente en otros cabarets del Cerro el cuarteto de Meme Solís, Los Zafiros y se estrena el famoso bolero de Ela O Farril: “Adiós Felicidad”.
La peña de Sirique fue el gran foco trovadoresco en la intersección de Infanta y La Rosa, donde acudieron brillantes músicos y cantantes como el maestro Gonzalo Roy, Rodrigo Prats, Esther Borja, el Trío Matamoros, Senén Suárez y su combo, Luisito Pla y Elena Burque.
Grandes figuras contemporáneas nacieron y dieron sus primeros pasos en El Cerro: Liuba María Hevia, Manolo Sabín, Carlos Más, Alberto Tosca, Erik Montaner, Sara González, entre otros. El grupo Guaycán, Moncada, Hilda Gorría y su Acento cubano han transitado y dejado su huella en cada barrio.
Recordemos a la afamada y ya fallecida trovadora Teresita Fernández, quien reconoció al Cerro como su segunda patria chica.
Símbolos de la localidad las comparsas “El Alacrán” y “Los Marqueses de Atarés”, a través de una recreación por las diversas manifestaciones artísticas y fundamentalmente la música, contribuyen de manera sustancial a la tradición musical habanera y de la nación.
*Cerrense: gentilicio del que nace o reside en el municipio Cerro