Titón y su presencia a ratos

Tomás Gutiérrez Alea está presente en el empeño de los jóvenes y veteranos que luchan por lograr un cine comprometido con el tiempo que les ha tocado vivir

Por Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

Uno de los artistas que tanto hizo por el Instituto del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC) fue Tomás Gutiérrez Alea (diciembre 1928-abril 1996).

Sus pronunciamientos, la densidad fílmica de sus piezas y el interés por la realidad nacional dejaron ver a un ser sagaz, incisivo y sumamente inteligente. El humor negro y el absurdo no faltaron en gran parte del trabajo de Gutiérrez Alea y las películas La muerte de un burócrata, Los sobrevivientes y Guantanamera son ejemplo de ello.

Este cineasta dirigió y escribió más de veinte largos, documentales y cortos. Los inicios fueron en 1947 con la filmación de cortometrajes humorísticos como El faquir y La caperucita roja. Además estudió en el Centro Sperimentale di Cinematographia, en Roma.

En los realizadores audiovisuales debiera estar el sujeto intelectual, el artista que fomenta la reflexión y sugiere perspectivas de análisis diferentes. Titón fue un modelo en tal sentido, y su compromiso consigo mismo y con el país puede notarse en cada pieza fílmica del director.

Memorias del subdesarrollo, Fresa y Chocolate, junto a Juan Carlos Tabío (nominada al Oscar), La última cena y Los sobrevivientes son una muestra monumental de la obra cinematográfica y filosófica que nos legó.

Él no solo fue un hombre de la imagen, sino también de la escritura y la oralidad. Colaboró con ensayos y artículos en revistas y periódicos tanto nacionales como extranjeros. Por otra parte ofreció conferencias y seminarios en centros culturales de diversos países.

Quienes quieran acercarse con mayor profundidad a su figura no deben dejar de leer el texto Volver sobre mis pasos, una selección epistolar de Mirtha Ibarra, a la que hay que recurrir más de una vez.

Tomás Gutiérrez Alea está presente en el empeño de los jóvenes y veteranos que luchan por lograr un cine comprometido con el tiempo que les ha tocado vivir.

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