Girón: La señal inminente (II)

Junto a otras señales de la actividad enemiga, el criminal ataque a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba indicaban la inminencia de una invasión

El bombardeo a los areopuertos de Cuba dejó cuantiosos daños. (Foto: Internet)
El bombardeo a los areopuertos de Cuba dejó cuantiosos daños. (Foto: Internet)

Por: Rogelio Viera

Intentando desinformar a la dirección de la Revolución, la noche del 14 de abril de 1961 la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), pretende desembarcar un grupo numeroso de mercenarios por la zona de Imías, antigua provincia de Oriente, para que el país se movilice hacia esa región y entonces desembarcar más fácilmente por Playa Girón.

El entonces Comandante Raúl Castro, al frente de la defensa de la región oriental, ya los espera, de lo cual se percatan los invasores y suspenden la operación.

Pocas horas después, al amanecer del día 15, ocho aviones B-26, violando las normas internacionales al utilizar insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria, parten de Centroamérica hacia distintos puntos; uno hacia Miami para montar el show periodístico y engañar a la opinión pública haciendo creer que es una sublevación producida en Cuba y los restantes hacia tres aeropuertos de la Isla: Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, para bombardear y destruir nuestra aviación en tierra y dejarnos indefensos ante la agresión.

Repuestos de la sorpresa y el engaño, los jóvenes artilleros de las antiaéreas repelen la agresión. Los agresores se retiran dejando una estela de siete mártires y 53 heridos, entre ellos niños, mujeres y trabajadores. Herido de muerte el joven artillero de 25 años Eduardo García Delgado, escribe con su sangre el nombre de Fidel sobre una puerta.

Pese a los daños el criminal ataque no cumplió su principal objetivo, pues Fidel Castro había alertado sobre la necesidad de dispersar los pocos aviones que se tenían de alta para el combate, lo que se había cumplido.

Para la CIA, Cuba había quedado sin aviación que la defendiera durante la ya inminente agresión.

Sepelio de las víctimas de los bombardeos. (Foto: Internet)
Sepelio de las víctimas de los bombardeos. (Foto: Internet)

Al día siguiente, 16 de abril, un pueblo miliciano marcha por la calle 23 acompañando los féretros de los caídos.

La esquina de 23 y 12 es el punto de concentración para denunciar públicamente la agresión y para que hombres, mujeres y fusiles escuchen las orientaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro poniendo la nación en pie de guerra.

Dice entonces Fidel:

«Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí; lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba. Eso es lo que no pueden perdonarnos: que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos…».

Es la primera vez que públicamente se hace referencia al carácter socialista de nuestra Revolución. Ya el pueblo ha roto los temores inculcados por la democracia occidental sobre lo tenebroso y cruel del Socialismo y solo sabe que esta Revolución ha rescatado la dignidad y los derechos de todos los que pueblan la isla. Si eso es Socialismo, bienvenido sea. El clamor popular y los prolongados aplausos interrumpen la patriótica despedida del duelo, que luego continúa:

Proclamación del carácter socialista de la Revolución. (Foto: Internet)
Proclamación del carácter socialista de la Revolución. (Foto: Internet)

«Y que esa Revolución socialista ¡la defenderemos con esos fusiles que tienen ustedes! ¡La defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores!».

Termina ordenando la movilización del pueblo uniformado y a esperar las órdenes en sus batallones, pues la agresión es inminente. En los combates que se avecinan se estará defendiendo a la Revolución y al Socialismo.

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