Costa Rica estrenará presidente el próximo 8 de mayo

Con un 60% de los votos, Carlos Alvarado desea crear un gobierno para todos los ticos

Carlos Alvarado, un joven de 38 años, defensor de los derechos humanos y con una política oficial de inclusión social.

Por: Mariela Pérez Valenzuela

El periodista y escritor Carlos Alvarado es el nuevo presidente de Costa Rica, con el apoyo del 60,66% del electorado, que entregó su voto a un joven de 38 años, defensor de los derechos humanos de todos los ticos y que asumirá el próximo 8 de mayo con una política oficial de inclusión social.

Las encuestadoras de Costa Rica fallaron –como también ha pasado en otros países- en su seguridad de que la presidencia del país sería ocupada por el pastor evangélico Fabricio Alvarado, un reticente derechista del partido Renovación Nacional opuesto al matrimonio igualitario, el aborto y que basaba su política en la creencia de que Dios lo pondría en el más alto cargo de la nación.

Carlos Alvarado, del oficialista Partido Acción Democrática (PAC), ex ministro de dos carteras en el saliente Ejecutivo, además de apoyar la Resolución de la Comisión Internacional de Derechos Humanos sobre la concreción del matrimonio de personas del mismo sexo, conocida en los días finales de la primera ronda, celebrada el pasado 4 de febrero, resultó la antítesis de su contrario también en otras esferas de los derechos humanos.

El joven que fue también jefe de comunicación de la campaña del saliente  mandatario Luis Guillermo Solís alertó el pasado domingo que creará un gobierno de unidad nacional, en el que participen los partidos deseosos de cooperar en formar un nuevo país, inclusivo y con posibilidades para todos los ciudadanos.

La reunión partidista se espera que ocurra esta misma semana. El presidente electo necesita el apoyo de todas las agrupaciones, en especial las de izquierda, como Frente Popular, que ya aceptó, pues el PAC solo cuenta con 10 de los 57 curules del Congreso Nacional.

Para el nuevo jefe de gobierno, graduado en Máster en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y que cursó estudios en el Reino Unido, sabe que su Ejecutivo tendrá mucho trabajo por delante, entre ellos eliminar la decepción que posee el pueblo tico respecto al PAC, que no cumplió las expectativas y promesas de Solís en el 2014.

Una de las sorpresas de este Domingo de Resurrección fue que la nueva vicepresidenta costarricense es Epsy Campbell, una mujer negra –en una nación discriminadora de negros e indígenas- licenciada en Economía y Administración de Negocios en la Universidad Nacional. Campbell es muy conocida en el país por su defensa de los derechos de las mujeres y de las clases vulnerables relegadas en los anillos de pobreza formados alrededor de las mayores ciudades.

Alvarado conoce bien la situación de esta nación centroamericana en distintos campos y las aspiraciones de los votantes, que salieron a votar en masa, dejando la abstención en 33,51% cuando en 2014 ascendió a más del 45 por ciento en un universo de más de dos millones de convocados.

De ahí que en su primer discurso luego de conocida su victoria, afirmó que ¨el pueblo costarricense me ha dado su confianza y lo ha hecho con el mandato claro de conformar en el bicentenario de nuestra independencia un gobierno pluripartidista encaminado a hacer realidad un programa para el desarrollo y bienestar del país¨. 

En la nación tica, con poco más de cuatro millones de ciudadanos, hay identificados cuatro problemas cruciales: el déficit fiscal que a fines del 2017 alcanzó su más alto nivel en las tres últimas décadas. Si no se equilibra hay posibilidades de que peligren las políticas públicas del nuevo Ejecutivo.

Otro tema económico se refiere a la implantación de una reforma fiscal, ya planteada por Solís, pero que no prosperó en el Congreso Nacional.

 De igual manera, el nuevo Dignatario tendrá que resolver el tema de la deuda del sector público, que asciende ahora al 49% del Producto Interno Bruto, el doble de hace una década atrás.

En la construcción de su agenda aparece también el compromiso de reducir el índice de pobreza que alcanza al 20% de la población, cifra que equivale a 305 mil familias en esa situación. La pobreza extrema es de 5,7% y en las zonas rurales asciende a 7,9 por ciento.

De ahí que Alvarado, en sus recientes pronunciamientos, dijo estar consciente de la diversidad del país, de sus desigualdades y de la necesidad de darles mayores oportunidades a los habitantes de sus siete provincias. En esos  territorios el Mandatario electo ganó por mayoría de forma homogénea.

Otro tema de suma importancia para lograr una nueva dimensión política y social es la lucha contra la delincuencia, en especial la mafia de la droga, que en un país sin Fuerzas Armadas, ha elevado a altas cifras el número de homicidios en la antes llamada Suiza de América por la paz y tranquilidad existente.

Con una policía que apenas cuenta con recursos, la tasa de homicidios está por encima del 12% por cada 100 mil personas. El 52% de los casos son atribuidos al tránsito de la droga desde y hacia Colombia, Jamaica y México, fundamentalmente, pasando por Costa Rica.

En los tres primeros meses de este año han sido asesinadas 146 personas, la mayoría menores de 30 años, mientras el año pasado la cifra se elevó a 603 según datos oficiales de la Policía Municipal de San José, la capital.

Déficit fiscal, deuda pública, desigualdad social y pobreza, y lucha contra los grupos mafiosos para devolver la tranquilidad a la ciudanía: cuatro grandes tareas que ya debe estar analizando Carlos Alvarado y cuyas medidas de contención empezarán a girar el próximo 8 de mayo.

 

 

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