Mujeres campesinas: semillas de creación
Virtuosas, tenaces, fecundas, las féminas asumen rol protagónico en avances sociales, económicos y políticos en zonas rurales de la capital

Por: Ricardo. R. Gómez Rodríguez rrgomez@enet.cu
-¡Mira eso… hace rato que no veía un horno!, dijo el recién llegado.
Los niños que custodiaban el hornillo vestidos de uniformes de campaña, ensayaban a coro: -Uno, dos y tres. Nosotros cuidamos un horno de carbón. El carbón se usa…
Encima, una arboleda de mangos que protegían hamacas, butacas salidas de troncos de palma, mesas rústicas donde mostraban artesanías.

Todo formó parte de la exposición integrada al Taller Provincial de las Brigadas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en la provincia de La Habana.
La campiña, sede del encuentro, pertenece a la Cooperativa de Créditos de Servicios (CCS) Abel Santamaría, del municipio de Boyeros, en la parte Sur de la ciudad. Allí se dieron cita representantes de las más de dos mil 200 féminas incorporadas a esa fuerza en 88 organizaciones de base de la capital.
Muchas de ellas son dirigentes campesinas, otras líderes y también madres que instruyen a las nuevas generaciones y sus comunidades en labores propias del agro.
Allí conocí a Arelia Lugo Naranjo, una mujer canosa, menuda, a quien no me atreví a preguntarle la edad, porque la gente vivaracha y avispada puede tener los años que quiera. Nadie se los va a discutir.
Ella promueve en la CCS Orlando Cuellar, del municipio de Arroyo Naranjo, charlas sobre salud pública, talleres de tejido, naturaleza muerta y también enseña a elaborar fertilizantes orgánicos y condimentos secos.
El protagonismo de las féminas creció en la última etapa en la provincia habanera en este sector. Hoy, unas 260 son dirigentes de la ANAP en diferentes niveles, el 63 por ciento del total de cuadros de la provincia.
Pero lo más importante es la impronta que dejan en la prevención social, incorporación de jóvenes al trabajo, promoción de hábitos de salud y alimentación, además de fomentar talleres de artesanías y manualidades.
Ellas trasmiten a sus hijos el amor por el terruño y les enseñan secretos aprendidos de los abuelos en la labranza y cuidado de animales.
Precisamente esos logros destacó en el intercambio, Mercedes López Acea, Miembro del Buró Político y Primera Secretaria del Partido en la capital.

La también Vicepresidenta del Consejo de Estado, recordó el papel jugado por las mujeres en la epopeya por la independencia desde la manigua, la lucha clandestina, en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el Ejército Rebelde.
López Acea señaló que la Revolución significa mucho para este sector porque les dio derecho a ser reconocidas, valoradas, pero por encima de todo, les dió la oportunidad de aportar lo mejor como madres, esposas, trabajadoras, campesinas, como seres humanos.
Aseguró que ellas están presentes en cada obra, de lo cual se sienten orgullosas.
Recordó el ejemplo de Vilma Espín, Aidé Santamaría, Celia Sánchez y de Mariana Grajales, esta última la madre de los Maceos, capaz de entregar a la causa lo más valioso que puede tener una mamá, que son sus hijos.
A seguir el ejemplo de esas heroínas también llamó Rafael Santiesteban Pozo, Presidente Nacional de la ANAP, quien reconoció los avances de las capitalinas en zonas rurales.
Durante el Taller Provincial intercambiaron acerca de cómo la vida fecunda voluntades a partir del empuje de la mujer en esos lugares de la periferia, donde señorean arboledas y está lejos el bullicio metropolitano.
Ellas fecundan semillas de creación y hacen de cada amanecer un sueño nuevo, para aportar luz a los que vienen detrás.