Accidentes en el hogar: nunca es poco lo que hagamos por evitarlos

Estudios científicos revelan que la mayoría de los accidentes en las casas son prevenibles.

Los accidentes se ubican entre las cinco primeras causas de muerte en niños y ancianos de 20 países de América Latina y el Caribe, incluyendo a Cuba

Por: Carlos Heredia Reyes

El hogar es el lugar donde pasamos gran parte de nuestro tiempo, y convivimos con familia, amigos y vecinos.  Allí crecen las esperanzas de ver a nuestros hijos felices, llenos de alegría; allí  planificamos nuestro futuro; es el sitio donde encontramos apoyo ante cualquier percance.

Sin embargo, ¿desde el punto de vista de accidentes, qué hogar no está exento de amenazas en la mayoría de los casos fatales para niños y ancianos?

En los pequeños, por su desconocimiento, inexperiencia y curiosidad,  y en los adultos mayores por los cambios de la marcha y la rigidez músculo esquelética, así como las alteraciones visuales.

Estudios científicos revelan que la mayoría de los accidentes en las casas son prevenibles, por lo cual el conocimiento y la educación son el primer paso.

Nunca crea que cualquier decisión será sobre protectora, porque nada es en vano cuando lo hacemos en función de cuidar lo más preciado que tiene el ser humano: la vida.

Los accidentes se ubican entre las cinco primeras causas de muerte en niños y ancianos de 20 países de América Latina y el Caribe, incluyendo a Cuba.

Los de carácter doméstico son aquellos que ocurren en la vivienda propiamente dicha; patio, jardín, garaje, acceso a pisos superiores, vestíbulos de las escaleras, cuarto de baño, cocina o cualquier otro lugar del hogar.

Los especialistas recomiendan evitar adornar las cunas con globos, el nylon, los juguetes frágiles, las prendas de vestir y cualquier otro objeto que pudiera ser llevado a la boca por el niño y producirle un ahogamiento.

Debe evitarse igualmente, que jueguen con envases de talco o que duerman con sus padres por el elevado riesgo de ahogamiento en estas circunstancias.

Cuando el pequeño comience a gatear, aumentará el riesgo de sufrir quemaduras eléctricas, lo cual se podrá evitar si cambiamos los tomacorrientes rotos y protegemos adecuadamente los que ofrezcan riesgo.

Los cables sueltos deben cambiarse o protegerse, las conexiones eléctricas  taparse y chequear constantemente los equipos electrodomésticos que ofrezcan peligro de quemaduras o de pase de corriente por contacto.

Con el tiempo, el niño comienza a caminar. A partir de entonces, debe tenerse total  control de sus juegos y de sus movimientos. No debe perderse de vista bajo ninguna circunstancia.

Si ya gatea o camina, debe tener sumo cuidado de tapar las cisternas, pozos, fosas, etc. Es recomendable no dejar que los pequeños jueguen en locales o lugares desde los cuales les resulte fácil hacerse camino hacia ríos, estanques, piscinas, etc.

Es muy conveniente mantener la puerta del baño cerrada cuando este no se esté utilizando. Colocar alfombras antideslizantes en las bañeras para evitar los resbalones que pudieran ocasionar fracturas de caderas o traumatismos craneales.

Otras medidas importantes son prohibirles a los pequeños los juegos con tijeras, cuchillos, tablas con clavos, vidrios rotos o frascos de cristal, y descalzos en terrenos con posibilidades de presentar vidrios rotos, espinas, alambres de púas, restos de latas de conservas, o clavos.

Incluso, debe vigilarse la utilización inadecuada de juguetes frágiles que una vez rotos puedan producir heridas cortantes.

Otro de los accidentes más frecuentes en el niño son las quemaduras por fuego y las intoxicaciones o envenenamientos.  Por ello los padres deben evitar los juegos en la cocina, poner los fósforos y los líquidos inflamables fuera del alcance de los niños. Nunca cocinaremos con niños en brazos pues los expondríamos a quemaduras.

Para evitar las intoxicaciones y envenenamiento, los frascos de sustancias combustibles y tóxicas, así como de medicamentos, deben colocarse en lugares alejados del alcance de los niños, y correctamente etiquetados para que en caso de ser consumidos por sus hijos, usted pueda saber cuál sustancia fue la ingerida, y pueda tomar una medida de urgencia adecuada para tal ingestión.

Los frascos de refrescos, compotas o leche no deben usarse como envases para guardar insecticidas, combustibles u otras sustancias tóxicas pues los niños pequeños los  relacionan muy fácilmente con los líquidos que consumen frecuentemente y si algo de estos frascos, por descuido, termina en sus manos, no tardará en ingerir su contenido aun cuando el sabor del líquido contenido diste mucho en sabor, al de los sabrosos refrescos y compotas.

A los niños de mayor edad se les debería prohibir los baños en ríos y represas sin la supervisión de los adultos. Es recomendable que desde temprana edad reciban clases de natación, lo cual constituye una medida preventiva y salvadora en muchos casos.

Recordemos que cualquier cuerpo o sustancia que penetre a la boca, y obstruya cualquiera de las vías respiratorias, puede causar una bronca aspiración.

Por tal motivo, se debe tener cuidado de que los niños no salten o jueguen mientras comen caramelos o cualquier otra golosina, y en los menores de 3 años, no deben ni siquiera apartar su mirada de ellos.

Algunos nutricionistas plantean incluso que se debería privar totalmente a los niños de las golosinas las cuales además de ser un riesgo de accidente, son sumamente perjudiciales por su alto contenido de azúcares refino, conservantes, colorantes y otros sintéticos.

Muchos son los riesgos que tiene su hijo de sufrir un accidente, pero cumpliendo todas las medidas preventivas expuestas hasta aquí, de seguro se podrán disminuir al máximo las desgracias en los más pequeños de la casa.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *