¿Necesitamos las Ciencias Básicas?
Intentaremos responder a esta interrogante a partir del intercambio con la Dra. Aurora Pérez Martínez, autora principal de un trabajo sobre Astrofísica, premiado recientemente.
Por Augusto González García agonzale@icimaf.cu
Muchas veces utilizamos la denominación de Ciencias Básicas para referirnos a ciencias como Matemática, Física, Química y algunos aspectos de la Biología. En otras ocasiones hablamos de investigaciones básicas en contraposición de las aplicadas, las cuales persiguen un resultado inmediato y útil. Las investigaciones básicas, por el contrario, tienen como fin obtener nuevos conocimientos.
En los documentos del último Congreso del Partido se le dedican varios lineamientos a las Ciencias Básicas. ¿Por qué se le concede tanta importancia a estas investigaciones?
En el mundo actual, donde la tecnología tiene un peso tan grande, la capacidad de asimilar rápidamente nuevas tecnologías e incluso de crear las propias, se ha convertido en una cuestión de soberanía, tan importante como la independencia política y la económica. Y para asimilar o crear tecnologías nuevas hacen falta las investigaciones más avanzadas.
Los plazos entre la creación de un nuevo conocimiento, la tecnología asociada y su utilización masiva se han reducido mucho. Tomemos como ejemplo el láser. Las primeras ideas sobre emisión estimulada de luz se remontan al físico alemán Albert Einstein en 1917, los primeros dispositivos de laboratorio que trabajaron bajo estos principios se construyeron en la década del 50 y 20 años más tarde los láseres eran ya de uso común en lectores de discos compactos, sensores, etc.
En Cuba hubo grupos capaces de fabricar láseres a escala de laboratorio. Mantenerse al día en las investigaciones en esta área podría significar, digamos, la creación de una tecnología propia para la fabricación de láseres a partir de un nuevo colorante orgánico. Si no existe un grupo de investigación, activo, trabajando en el área básica, esta posibilidad es nula.
Podríamos exponer otros ejemplos. El más conocido a escala nacional es la creación de vacunas y de otros medicamentos a partir de desarrollos propios en el área de la biología molecular.
En resumen: apoyar y potenciar las investigaciones básicas, darle un peso apropiado en el conjunto de investigaciones que se realizan en el país, es la garantía de nuestra soberanía tecnológica.
Pero, ¿existe una separación real entre investigaciones básicas y aplicadas?, le pregunté a la Dra. en Física Aurora Pérez Martínez.
“Se suele dividir la ciencia en básica y aplicada. Modestamente con esta clasificación no estoy de acuerdo, creo que sólo existe la ciencia buena cuyo producto es el nuevo conocimiento. Las aplicaciones siempre llegan, en algunas áreas se ha acortado mucho el tiempo entre descubrimiento y aplicación, no así en la Astrofísica y la Física de Partículas. Es de destacar, sin embargo, que un área tan abstracta como la Relatividad General tiene aplicaciones en los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), imprescindible en nuestros días”.
– La Dra. Aurora Pérez obtuvo un premio al resultado científico destacado de la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada, AENTA, con sede en esta ciudad. ¿Podría, sin demasiados tecnicismos, describir el resultado premiado?
“El premio que me otorgaron fue debido al trabajo denominado Enanas blancas magnetizadas. El requisito para este tipo de premio es de tres publicaciones científicas en revistas de impacto a nivel internacional. Nosotros presentamos cinco publicaciones, además de siete presentaciones en eventos internacionales, una tesis de doctorado defendida, otra de maestría y dos de Licenciatura. Los autores del trabajo somos, la Máster en Ciencias Diana Alvear, joven investigadora del Instituto de Cibernética, Matemática y Física, ICIMAF, el Dr. Daryel Manreza Paret, joven profesor de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana y yo. También contó con la colaboración de Jorge Horvath, profesor de la Universidad de Sao Paulo en Brasil.
“Las enanas blancas son el estadio final de estrellas con masa semejante a la de nuestro sol. En su evolución estelar, después de agotar el combustible nuclear y justo antes de apagarse totalmente se convierten en un objeto muy denso, que tiene una masa similar a la del sol concentrada en un volumen como el de nuestra tierra, es decir tienen radios del orden de los mil kilómetros. Brilla tenuemente y es perceptible solo con telescopios. Tiene además enormes campos magnéticos. Nuestro estudio tuvo que ver con la deformación que produce el campo magnético a este tipo de objetos y también con el efecto de la rotación”.
– ¿En La Habana, es la Astrofísica un reino conquistado por las mujeres?
“Bueno, actualmente tengo un grupo de cuatro muchachas trabajando conmigo en distintos niveles de formación, pregrado, posgrado. Esto me llena de alegría y orgullo, no es usual, y por ello quiero incidir en su formación científica, eliminar los estereotipos que existen referidos a que estas carreras son esencialmente masculinas, quiero contribuir a que tengan carreras exitosas y productivas y que logren formarse sólida y rápidamente. Ellas igualmente atraerán otras muchachas a este trabajo.
La habanera Dra. en Física Aurora Pérez Martínez es investigadora del ICIMAF, con sede en el Vedado, y ha obtenido varios Premios de la Academia de Ciencias de Cuba.