Lula da Silva saldrá de nuevo en caravana este mes

La llamada justicia brasileña sigue apretando el cerco en torno al expresidente

Por Mariela Pérez Valenzuela

Aunque está condenado a 12 años de prisión por la segunda instancia judicial en Río Grande do Sul, Luiz Inacio Lula da Silva realizará este mes su cuarta caravana nacional, como candidato a la presidencia por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) cargo que ocupó durante dos mandatos.

Para analistas, la farsa judicial montada en torno a Lula, de 72 años, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010 con notables logros nacionales, posee a estas alturas un carácter al parecer irreversible, en tanto la decisión final al respecto está ahora en manos del Supremo Tribunal Federal (STF) conformado por seis jueces.

Esas fuentes consideran que desde que el juez federal Sergio Moro, del Partido de la Social Democracia (PSDB), fuera designado para investigar la corrupción en la empresa estatal Petrobrás, ya la derecha gestaba el plan para darle un golpe de estado parlamentario a la presidenta petista Dilma Rousseff, y luego arremeter contra Lula para evitar su candidatura a los comicios de este año.

Lula es acusado por este funcionario con sede en Curitiba, Paraná, de recibir de la constructora Odebrecht a cambio de favores públicos, un apartamento de tres plantas valorado en más de tres millones de reales (moneda nacional) en una playa paulista. Sin embargo, el inmueble es propiedad de otra constructora y en momento alguno aparece un documento que lo vincule con Odebrecht.

Si el STF considera válida la condena al ex mandatario, -una vez agotados todos los recursos de la defensa en el tribunal de segunda instancia- su candidatura sería inviable, aunque en Brasil la política suele ser muy movediza y la presión popular podría indicarle a la derecha que es mejor quebrar la farsa y darle la oportunidad de discutir el Palacio de Planalto.

Ocurre que el ex mandatario ocupa el primer lugar en las encuestas para medir el comportamiento del electorado, en tanto los eventuales postulados conservadores ni siquiera se le acercan en una primera vuelta.

Las tres caravanas consumadas permitieron que Lula da Silva compartiera con el sector más pobre de la sociedad sus futuros planes y celebró reuniones públicas y privadas con políticos progresistas y movimientos políticos y sociales. Con esas fuerzas analizó la situación nacional y escuchó las sugerencias para un plan de reestructuración del país, ahora bajo la administración neoliberal del presidente de facto Michel Temer.

Para los grandes capitales que dominan la economía brasileña y una media liderada por la red O Globo que apoya sus movimientos, es una cuestión prioritaria que Lula vaya a prisión y sea inhabilitado para postularse porque de lo contrario perderían lo que han ganado –la reinstauración del país en el sistema neoliberal- con el derrocamiento de Rousseff. El golpe debe continuar con otra figura que represente los intereses de la oligarquía.

Un ejemplo de lo que podría ser un futuro gobierno si sigue en manos de los conservadores fue dado por el diputado federal y precandidato Jair Bolsonaro, del Partido Social Cristiano, quien sugirió ametrallar la favela de la Rocinha, en Río de Janeiro, para detener la violencia existente allí entre bandas de narcotraficantes.

Bolsonaro hizo las declaraciones ante más de mil ejecutivos en un acto promovido por el Banco Pactual, quienes los aplaudieron de manera entusiasta, indicó el diario digital Brasil 247.

Este portal denunció que el prepostulado social cristiano dijo que, si fuera de su competencia, enviaría un helicóptero que lanzara panfletos con advertencias a los delincuentes para que se rindieran en seis horas o ametrallaría a la comunidad integrada por una mayoría de trabajadores. En Rocinha viven más de 180 mil personas y es la favela más grande de América Latina.

Con este tipo de personaje es con el que no quiere lidiar la población brasileña, en especial la más vulnerable, que fue beneficiada por los mandatos de Lula y de Rousseff.

El tinglado montado por el juez Moro para perseguir a Lula, ex obrero metalúrgico de Sao Paulo, ha generado, por su incongruencia y su falta de pruebas, que el pueblo pobre y la clase media trabajadora gane en conciencia acerca de las motivaciones reales del golpe parlamentario de 2016 y la pérdida de beneficios y de calidad de vida obtenidos en los 12 años de gobierno del PT.

En su desesperación por encontrar el candidato ideal, que difícilmente aparecerá, la derecha propuso incluso al animador de O Globo Luciano Huck, que con certeza no saldrá adelante.

Mientras la derecha sigue estudiando la situación y si se le agotaran las opciones, pudiera pedir el apoyo de las Fuerzas Armadas e instaurar un régimen dictatorial, lo que convertiría el país en un infierno por la rebeldía del pueblo.

Mientras, Marcio Macedo, vicepresidente nacional del PT y coordinador de los viajes de Lula por el interior de Brasil, anunció que un encuentro con el ex mandatario uruguayo José Mujica en la localidad fronteriza de Santana do Livramento, pondrá en marcha el 27 de este mes la cuarta etapa de la caravana.

Luego de las conversaciones entre los dos prestigiosos líderes de América del Sur, la comitiva petista en su cuarta etapa recorrerá en ómnibus al menos 14 ciudades de Río Grande del Sur, Santa Catarina y Paraná. Culminará el 7 de marzo en Curitiba, donde en julio pasado Lula fue condenado en primera instancia por el juez federal Moro, quien no logró mostrar prueba alguna de su presunta culpabilidad.

Antes la llamada Caravana de la Esperanza recorrió entre agosto y septiembre pasados los nueve estados del Nordeste (58 ciudades); del 23 al 30 de octubre anduvo unos mil 500 kilómetros (21 ciudades) del estado de Minas Gerais; del 4 al 8 de diciembre viajó por el estado de Río de Janeiro.
En Río, Lula declaró que, si ganase, convocará a un referendo revocatorio que invalide las medidas del golpista Temer, entre ellas la privatización de la Petrobras, democratizará los medios de comunicación e invertirá mas en educación.
¨Todo lo que yo quiero en la vida – dijo- es enfrentar (en las urnas) a un candidato con el logotipo de la red Globo en la frente¨, y advirtió que ¨si quieren derrotarme van a tener que luchar duro¨.

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