Actividad física e hipertensión arterial

La actividad física es algo formidable. Se puede comparar a una terapia sin medicamentos y con efectos benéficos garantizados

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *

Se entiende por actividad física cualquier movimiento producido por la contracción muscular capaz de aumenta el gasto de energía.

En la medicina actual se trata de cambiar el estilo de vida para aumentar el tiempo de actividad física donde se incluyen viajes, traslado al  trabajo, labores del hogar, e incluso actividades dentro de espacios de ocio, etc.

El deporte es una forma de actividad física, pero no sucede al revés pues actividad física no siempre es sinónimo de deporte. Este último consiste en la realización de un ejercicio físico en un marco reglamentado.

El sedentarismo

Es definido como el comportamiento donde se incluye actividades físicas incapaces de  aumentar significativamente el metabolismo basal como por ejemplo, encontrarse sentado delante de un escritorio.

Un estilo de vida sedentario y de inactividad física, aumentan el riesgo de hipertensión arterial en un 50 por ciento, infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares en 30 por ciento, cáncer en 25 por ciento y diabetes tipo 2 en 20 por ciento.

Ventajas de la actividad física

La actividad física es algo formidable. Se puede comparar a una terapia sin medicamentos y con efectos benéficos garantizados.

La actividad física es fundamental para la salud y diversas investigaciones han demostrado su protagonismo en  reducir los riesgos de presentar la mayoría de enfermedades crónicas, particularmente diabetes de tipo 2, elevación del colesterol, hipertensión arterial  y cáncer.

En las personas hipertensas sus efectos son más notables en relación con quienes tienen la tensión arterial normal. Los beneficios de la actividad física apuntan a la disminución de mortalidad cardiovascular y total; la primera disminuye del 30 al 55 por ciento con la actividad física. La mortalidad total se reduce entre un 30 a un  40 por ciento.

Prevención del envejecimiento

El ejercicio incrementa la capacidad de esfuerzo, mejora la fuerza y la resistencia, previene el cáncer y las enfermedades degenerativas.

Pero sus ventajas para la salud llegan más lejos. También es el mejor antídoto contra el envejecimiento y sus múltiples y frecuentes achaques.

Frecuencia y duración de la actividad física

En cualquier actividad física, como puede ser caminar, trotar, andar en bicicleta o nadar, los llamados ejercicios de resistencia;  el entrenamiento con pesas livianas o la gimnasia, conocidos como ejercicios de fuerza, tanto la intensidad y la duración por breve que sea, tienen un efecto reductor de la presión arterial.

Este  efecto es más destacado en actividades de resistencia y fuerza de elevada intensidad y/o duración. Y la sistematicidad y constancia de su realización  juega un importante papel.

El mínimo será de 150 minutos por semana de intensidad moderada, o 75 minutos semanales de alta intensidad aeróbica.

Para mayores beneficios se realizarán, si las circunstancia lo permiten,  300 minutos por semana de intensidad moderada o 150 minutos por semana de alta intensidad aeróbica.

Es para casi todos los hipertensos

El ejercicio físico es adecuado para todos los pacientes con hipertensión arterial excepto el 1 al 2 por ciento de estos enfermos. Este pequeño grupo  es genéticamente intolerante y los ejercicios pudieran ser perjudiciales. En todos los casos debe haber una evaluación médica previa.

En el caso del el ejercicio intenso, es un error pensar que crea una enfermedad del corazón, solo la descubre.

Evaluación de los hipertensos

Como parte de la actividad física, la práctica deportiva de competencias o de entretenimiento, no debe ser prohibida a los hipertensos. Pero antes de comenzarlos, y en primer lugar, hay que estar seguros de que no hayan contraindicaciones.  Considerando el nivel de riesgo de la hipertensión, se deben tener en mano los resultados de una evaluación específica por personal médico especializado y por lo menos con la prueba de esfuerzo, la presión arterial del individuo en mano y su posterior comparación con el deporte seleccionado.

Antes de realizar la actividad física, el paciente hipertenso debe recibir un buen reconocimiento médico donde se compruebe la no existencia de ninguna contraindicación. Incluye interrogatorio minucioso, examen físico completo, electrocardiograma en reposo, pruebas de laboratorio y evaluación de la presión arterial de manera ambulatoria y en la propia consulta.

Para tranquilidad de todos y la seguridad del paciente, los hipertensos, como parte de su tratamiento pueden realizar actividades físicas e incluso algunos deportes, pero siempre con un control médico estricto y adecuado.

 

* Master en Ciencias y Profesor Consultante

  Jefe del Servicio de Endocrinología

  Hospital Docente Dr. Salvador Allende

  La Habana – Cuba

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