Costa Rica de nuevo a las urnas en abril

Ninguno de los dos candidatos más cercanos, alcanzó el 40% para ganar la Presidencia

Dos políticos con el mismo apellido, pero de criterios diferentes respecto a los programas socio-económicos de Costa Rica, pasaron a segunda vuelta en las elecciones presidenciales.

Por: Mariela Pérez Valenzuela

Dos políticos con el mismo apellido, pero de criterios diferentes respecto a los programas socio-económicos de Costa Rica, pasaron a segunda vuelta en las elecciones presidenciales del pasado 4 de febrero, con balotaje marcado para el próximo 1º de abril.

Se trata de Fabricio Alvarado, 43 años, del derechista Partido Restauración Nacional (PRN), líder del amplio sector de religiosos evangelistas que se multiplica con rapidez en el país, y de Carlos Alvarado, 37 años, postulado por el oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC).

Los dos postulados, junto a otros11 políticos de las más diversas tendencias realizaron sus campañas en las que con distintos programas y métodos de posible implantación intentaban convencer a sus electores de que ellos sí se ocuparían de los problemas sociales de la sociedad tica, apresada en una economía neoliberal.

En medio de los últimos enfrentamientos previos a las elecciones, en que también se eligieron 57 miembros de la Asamblea Nacional, surgió una disputa que hizo voltearse, para suerte de los dos Alvarado, el panorama comicial.

Fabricio Alvarado, periodista, cantante de piezas religiosas al estilo de la balada pop, un líder religioso conocido de punta a cabo en el país donde los evangelistas crecen de manera acelerada, devino el abanderado de la defensa de la familia costarricense, amenazada, en su opinión, por la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El pasado 9 de enero, en pleno auge comicial, la CIDH acordó sugerirle a 12 países latinoamericanos, entre ellos Costa Rica, se permitiera la celebración de los matrimonios igualitarios, que incluso pueden adoptar hijos.

Sin experiencia política, por lo que pocos lo consideran apto para dirigir la nación centroamericana, el evangélico protestó en tribunas y mítines contra la diversidad sexual castigada, afirmó, por Dios. Defensor de los supuestos valores de las uniones solo entre mujeres y hombres, el líder religioso prometió a sus seguidores que si gana, una de sus primeras medidas será sacar al país de la CIDH, pues es un organismo, explicó, que quiere destruir a la familia tica en su forma tradicional.

Carlos, escritor y autor de cuatro novelas, candidato del partido del mandatario Luis Guillermo Solís, hizo un discurso dirigido a lograr la unidad nacional, y se enfrentó de lleno contra las ideas que consideró retrógradas de Fabrico Alvarado, a quien, dijo, le asiste un fanatismo malsano.

Aunque sus posibilidades de llegar al balotaje eran poco probables, dado anteriores problemas internos de corrupción del gobierno de Solís y su política neoliberal –que salpicó a miembros de los tres poderes-, lideró la defensa de la sexualidad humana, y de los derechos humanos de los homosexuales, lo que elevó su porcentaje de adhesiones, y pasó al balotaje de abril próximo.

Fabricio representa en esta contienda a los electores conservadores, mientras Carlos habló a la juventud, que se le unió de inmediato. En su opinión, el país requerirá de un gobierno de unidad nacional, que sea todos y todas las costarricenses, que lleve el diálogo, que respete las diferencias”, expresó Carlos Alvarado en su discurso de defensa de la resolución de la CIDH.

De acuerdo con el Consejo Electoral Nacional, dentro de dos meses, con pocas diferencias en el puntaje, Fabricio Alvarado, con un 24,7% y Carlos Alvarado, con un 21,7% deben encontrarse de nuevo, pues aunque alcanzaron los mayores porcentajes, requerían de un 40% como mínimo para ganar la presidencia.

Pero esta no fue la única sorpresa que dejó la primera vuelta electoral. Del juego político salieron dos partidos tradicionalistas que desde los años 40 del pasado siglo o ganan la presidencia o están presentes en los balotajes.

Se trata del Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unión Social Cristina (PUSC), cuyos postulados salieron de la lid con baja puntuación, síntoma de que la ciudadanía tica desea dejar atrás una historia y comenzar otra, aunque los postulados no sean los de mejores condiciones para cambios estructurales.

La actual Costa Rica, otrora conocida como la Suiza de América, muestra ahora otra cara. Este país de 4,6 millones de habitantes, más de 3 000 000 de ellos con derecho al voto, era considerado un paraíso en la tierra.

En más de 60 años allí no se ha registrado un golpe militar. No tienen Ejército, y posee una reserva natural de más de 51 millones de kms2, lo que la convierte en foco de la ambición de las trasnacionales y su política extractiva.

La situación ahora es diferente, porque el narcotráfico y la corrupción cobraron fuerza en el país –Centroamérica es un corredor natural de paso de la droga hacia Estados Unidos, el mayor consumidor del mundo-, la pobreza rural es de 7,9 % y el desempleo llega al 9,5%, pero alcanza al 21,9% de los más pobres.             A contrapelo de la mayoría de las naciones de la región la menor distribución de la renta tiende al crecimiento.

De ahí que el Alvarado novelista, quien fuera presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social, defendió la unidad nacional para enfrentar lo que calificó de problemas a los que hay que liquidar, en tanto su contrincante cree que las localidades formadas solo por evangélicos como ejemplo de trabajo comunitario puede eliminar la pobreza extrema que aflige a un 5,7% y hasta un 7,9% en la zona rural.

Para Carlos Alvarado hay, en opinión de expertos, más oportunidades para alzarse con la presidencia, pues tiene planes concretos para acabar con la inseguridad ciudadana, uno de los graves problemas que atemoriza al pueblo, proporcional a su número de habitantes y que compromete a personas de cualquier religión o ateos. Sin embargo, la sombra del fanatismo religioso puede apabullarlo.

Aunque Costa Rica era el país considerado el más seguro de América Latina, en estos tiempos otra es la realidad. La esperanza de vida es de 79,4 años percápita en la actualidad, pero el pasado año 603 personas perdieron la vida en enfrentamientos entre grupos mafiosos y ajustes de cuentas, la mayoría de ellos sin relación alguna con los delincuentes.

Este 2018 se espera sea aun mas violento, pues solo en enero pasado 28 personas murieron en circunstancias similares. El 2017 fue considerado el año mas violento de la historia con 12,1 muertes violentas (603) por cada 100 mil habitantes.

Ante el gobierno que surgirá en abril existen varios desafíos, que van más allá de si dos homosexuales contraen nupcias. La situación económica, que crece pero no genera empleos, y la garantía de vivir en un país sin guerras intestinas son dos puntos clave para cualquiera que gane la Presidencia de los ticos.

 

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