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La gracia de una guajira: Eloísa Álvarez Guedes

Eloísa aupó el papel de la campesina en la práctica humorística con vitalidad y carisma. Dueña de una obra genuina, merece ser revisitada en la actualidad

Por Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

En tiempos en los que el trabajo humorístico cubano es motivo de reflexión y análisis, sería oportuno dedicar un ciclo a tres figuras descollantes de esa expresión artística.

La primera que inicia nuestro recorrido encabeza la preferencia y memorias de muchos habaneros. Eloísa Álvarez Guedes (Matanzas, 1916-1993) se distinguió, sin dudas, entre los cultores del humor.

Ella nació en una finca cerca de la Ciénaga de Zapata y comenzó como actriz aficionada en Unión de Reyes. También desempeñó múltiples labores distantes del medio escénico, por ejemplo, el trabajo en fábricas de añil, de confecciones y en el periódico Hoy como taqui-mecanógrafa.

Quién diría que su origen campesino, condición que precisamente le obstaculizó la entrada al mundo artístico, se convertiría en el as que le aseguró el triunfo y cariño del público.

Humilde, versátil y con una gracia innata, Eloísa Álvarez encarnó las guajiras que aún varias generaciones recuerdan de manera entrañable, siempre con una sonrisa estampada en el rostro. La procedencia rural añadida a su vis cómica favoreció cada una de sus interpretaciones.

A finales de 1940, la actriz cubana comienza su carrera en La Habana y en 1953 aparece en el programa televisivo Audiencia pública, dirigido por Humberto Bravo. Tanto “el lente” como “las tablas” fueron testigos de su ejercicio. La cinta Retrato de Teresa, de Pastor Vega, contó con su colaboración en 1979; y trabajó además en Una casa colonial, del dramaturgo Nicolás Dorr.

No obstante este tipo de incursiones y la calidad demostrada, ella gozó de un mayor reconocimiento a través de la radio y la televisión. Integró el colectivo de Radio Progreso durante muchos años mientras hacía Alegrías de sobremesa.

“Valeria” y “Simplicia”, el último en San Nicolás del Peladero, han inmortalizado a la guajira de sobrada naturalidad y gracia. Los micrófonos y la pequeña pantalla fueron su casa. La timidez que algunos alegan sobre la personalidad de Eloísa Álvarez Guedes quedaba en un retiro cuando de actuación se trataba.

Merecedora de la Distinción por la Cultura Nacional, del Consejo de Estado de nuestro país, Eloísa honró a su pueblo, lo mimó y enalteció con su dignidad chispeante.

 

Provocar la risa demanda de mucho razonamiento. Bajo esta premisa nos acercaremos a otras personalidades del humor en próxima ronda.

Publicado: febrero 7, 2018 por Radio Metropolitana No hay Comentarios

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