El pueblo hondureño no se rinde

Movilizaciones populares continúan contra fraude de elecciones presidenciales

 

Continúan movilizaciones callejeras contra el presunto fraude electoral del reelecto presidente Juan Orlando Hernández.

Por: Mariela Pérez Valenzuela

Una tensa situación continúa en Honduras, una nación considerada de altísima peligrosidad para los activistas sociales y políticos, donde en la actualidad millares de personas continúan movilizaciones callejeras contra el presunto fraude electoral del reelecto presidente Juan Orlando Hernández.

Organizaciones de derechos humanos solicitaron al gobierno de Hernández, quien deberá reasumir el próximo día 27, que supriman la represión de los manifestantes que protestan de manera pacífica, en tanto reciben tiros, gases lacrimógenos y chorros de agua de parte de las fuerzas militares.

En este contexto de represión desmedida, algunos analistas, basados en la prensa hondureña, consideran que hay varias decenas de muertos en las últimas semanas, pues aunque el foco de atención está en Tegucigalpa, la capital, en otras regiones continúan las persecusiones y desapariciones.

Luego de un irregular proceso de escrutinio y declaración del ganador de las presidenciales tres semanas después de los comicios, el pueblo no se da por vencido y reclama la victoria para el candidato de la opositora Alianza  contra la Dictadura, el periodista y político Salvador Nasralla.

Para Nasralla, en Honduras se cometió un robo burdo para que siguiera Hernández, del derechista Partido Nacional. El Mandatario ha sido indicado por la oposición como dictador y corrupto, vinculado a la mafia del narcotráfico, al igual que algunos de sus familiares.

Nasralla, quien encabeza las protestas públicas, afirmó que desde el día 20 no se irán de las calles ¨hasta que el dictador se vaya del poder¨.

Sin embargo, nada hace pensar que el Presidente dejará el cargo, a no ser que se lo imponga Estados Unidos, pues en pasillos del Congreso Nacional de la potencia, según The New York Times se hablaba de que él no era el preferido de la Casa Blanca por su historial delictivo.

Sin embargo, las declaraciones de Nasralla de que admiraba a los gobiernos progresistas de América Latina hizo que le impidieran ganar en las urnas mediante métodos vulgares. Por lo menos, y eso lo comprobaron los observadores internacionales presentes en el país centroamericano, mas de 5 000 boletas presentaban anomalías.

Aún así, en el conteo presentado por el Tribunal Supremo Electoral, vendido al gobierno, el candidato derechista obtuvo el 42,95% de los votos, mientras su contrincante se alzaba con 41,42 por ciento.

Hernández, considerado un político carente de ética, trata de apaciguar la situación con un llamado a un diálogo nacional con todos los partidos, al que todavía no se conoce si asistirá la Alianza opositora.

En todo caso en esa conversación hay un solo tema a tratar: el robo de las elecciones, indicó Nasralla en declaraciones a la prensa local, en tanto exigió la repetición de los comicios tomando como base el informe de los representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA) que dieron fe de las contradicciones en el conteo de los votos.

Sin embargo, resulta muy improbable que renuncie el político representante de los intereses de las élites hondureñas (un 3% de las familias millonarias de ese país controla el 40% del Producto Interno Bruto (PIB). El posee el respaldo, aunque no sea el preferido, de la Casa Blanca, y de los grandes capitales, a los que permite el desmembramiento de la nación con el sistema neoliberal de la economía. Se estima que más del 70% de los hondureños vive en estado de pobreza.

Como ocurre en otras naciones sin democracia en América Latina, también en Honduras existen los llamados poderes gobernantes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, apoyados por una media al servicio de sus intereses.

Tal componenda política quedó al desnudo cuando unos meses atrás Hernández ordenó a varios diputados de su partido que presentaran ante la Corte Constitucional una enmienda en la Carta Magna para poder postularse de nuevo, ya que estaba prohibido hasta ese momento.

Observadores recordaron que una circunstancia parecida en cuanto a las grandes movilizaciones populares para salvar la democracia ocurrieron en 2009 cuando fuerzas políticas conservadores y la cúpula militar dieron un golpe de estado al presidente Manuel Zelaya, sacado de su hogar una noche en ropa de dormir y trasladado a Costa Rica sin su aprobación. Sin embargo, nada lograron.

Zelaya, es el actual coordinador de la coalición progresista Alianza contra la Dictadura y un activo participante en las acciones contra Hernández.

 

 

 

 

 

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