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Convento de San Francisco de Asís

Al atravesar la Plaza de San Francisco, en la calle Oficios entre Amargura y Churruca, encontrará el antiguo convento de San Francisco de Asís

Convento de San Francisco de Asís

A pesar de su triste historia, hoy tiene un final feliz, gracias al esfuerzo que realiza la Oficina del Historiador por mantener viva nuestra Habana antigua.

La orden de los franciscanos fue una de las primeras que logró establecerse en La Habana en el siglo XVI. Cuentan que el 28 de enero de 1575 se le solicita al rey y a la Real Audiencia de Santo Domingo una licencia para fundar un monasterio y casa para los frailes de la orden de San Francisco.

Se supone que a finales de ese siglo la obra ya había terminado. Por estar enclavado muy cerca de la bahía, padeció enormemente los temporales que abatieron la ciudad en la segunda mitad del siglo XVII. Esto trajo como consecuencia que perdiera su torre entre otros considerables daños.

A principios del siglo XVIII se encontraba en muy mal estado pero no tenían recursos para repararla. En un inicio se pensaba demoler la capilla mayor pero al final se decide restaurar toda la iglesia gracias al devoto Diego de Salazar, vecino del lugar, quien suministró muchos operarios y materiales.

En el acta capitular del 27 de enero de 1730 se les otorga a los frailes una concesión de un área de terreno para levantar la iglesia. Con el arribo a la ciudad del obispo Lazo de la Vega, aún no estaban culminados el convento y la iglesia pero, con su apoyo, en 1738 lograron finalizar la obra.

Cuando la toma de La Habana por los ingleses en 1762, instalaron en este sitio su Cuartel General, una capilla anglicana y una logia masónica. Al regresar la isla a manos de los españoles, estos clausuraron el convento por considerarlo impregnado de herejía.

Desde el punto de vista arquitectónico esta edificación es considerada una de las más valiosas de la época colonial. En su fachada principal contaba con varias columnas y adornos, así como unas figuras en piedra de la Purísima Concepción, San Francisco de Sales y Santo Domingo de Guzmán.

La torre de 42 metros de altura, llegó a ser la mayor de la ciudad. En su parte superior tenía una escultura de San Francisco que el huracán de 1846 destruyó. Luego fue superada por la torre Iznaga, en la ciudad de Trinidad, de 45 metros. 

La iglesia contaba con 22 altares con sillas de caoba, dos claustros y 111 celdas para los religiosos, con un comedor, una enfermería y una biblioteca. Además de incluir 13 cuadros de la vida de San Francisco. 

Anexo al convento se construyó una capilla en 1608, donde era venerada la imagen de Cristo de la Vera-Cruz, de los hermanos de la Tercera orden. De esta capilla salían los viernes de cuaresma en una procesión para concluir en El Humilladero, actual iglesia del Cristo, a través de la calle Amargura. Dicen que la última fue en 1807. 

Cuando la reedificación del convento, se reconstruyó también esta capilla, como atestigua una inscripción colocada en su fachada, en la que se plantea que el 4 de octubre de 1743 se puso allí la primera piedra.

En 1841 la Tercera orden se hizo cargo de los bienes de los religiosos franciscanos, debido a reformas realizadas por España. Por orden de la reina María Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII, se cierra al culto el convento y la iglesia, se destruyen los altares y sus miembros pasan al convento de San Agustín y la orden franciscana de Guanabacoa.

Dos años después el gobierno destinó la iglesia como depósito de mercancía y las celdas se convirtieron en alojamiento de los funcionarios subalternos con familia y de las viudas e hijos de los empleados pobres.

El Archivo General de la Isla de Cuba fue trasladado para este sitio en 1856. El nuevo gobierno compra la edificación en 1907 y la destina para la Dirección General de Correos y Telégrafos, la de Comunicaciones y más tarde para su Ministerio. Debido a estas y a otras instituciones que allí radicaron, el convento sufrió varias transformaciones.

La basílica menor de San Francisco de Asís fue restaurada en 1994 por la Oficina del Historiador, para convertirla en una sala de Conciertos y el Museo de arte sacro con una colección de pinturas, piezas de orfebrería y arqueológicas. Además, en1999 se inauguró el Jardín María Teresa de Calcuta.

Tomado de Tribuna de La Habana

Publicado: Enero 3, 2018 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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