Un 1ro de enero que se convirtió en historia para siempre

Aquel enero con cantos de pólvora y ondear de bandera redimida ha llegado a nosotros 59 veces para seguir echando su suerte a nuestro lado
Por: Rosa Pérez López
Aquel de 1959 fue un enero diferente. Su llegada trascendió los calendarios y se inscribió en la historia al bajar de las montañas y desbordarse por la Patria precedido de un canto de pólvora y un ondear de bandera redimida.
Hacía mucho tiempo que aquel enero preparaba su llegada. Lo fue haciendo desde las campanadas de un ingenio en el poblado de Yara, cuando era el 10 de octubre de 1868, y durante la tregua fecunda que el genio político de José Martí hizo desembocar en una guerra necesaria allá en 1895.
Había preparado su llegada aquel enero en un amanecer de julio ante las murallas de los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo; y sobre las aguas del Golfo de México, a bordo de un yate que navegaba hacia tierra cubana avituallado de promesas.
Preparó su llegada aquel enero diferente en la comunión del sombrero mambí y el uniforme verde olivo; en la magnífica alquimia donde se fundieron las glorias militares de Mal Tiempo y El Uvero; en la intransigente convergencia de Baraguá con el llamado a una huelga general para impedir que se frustraran tantos años de lucha y la victoria.
Aquel enero con cantos de pólvora y ondear de bandera redimida ha llegado a nosotros 59 veces para seguir echando su suerte a nuestro lado, y hallarnos en la vigilia creadora y luminosa, en el compromiso alegre y laborioso, en la fidelidad al magisterio del Apóstol y del Comandante en Jefe, para seguir erguidos en este sitio del planeta donde hubo un primero de enero que trascendió los calendarios y se convirtió en historia para siempre.