Para dormirse mejor
El sueño representa una función vital, fisiológicamente necesaria

Por: M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández
La palabra «sueño» proviene del latín somnus; sirve para nombrar tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo, o sea, cuando se dice tener sueño
Las necesidades de sueño cambian según la edad. El recién nacido necesita dormir casi todo el día, En los jóvenes aparece en muchos casos la necesidad fisiológica de una siesta a mitad del día. La necesidad de sueño en un adulto puede variar entre 5 y 9 horas diarias.
Asimismo, varía notablemente el horario de sueño. En épocas de mucha actividad intelectual o de crecimiento o durante los meses del embarazo, puede aumentar la necesidad de sueño; pero el estrés, la ansiedad o el ejercicio físico practicado por la tarde o la noche pueden disminuir las horas de sueño o de la posibilidad de poder conciliarlo.
El sueño representa una función vital, fisiológicamente necesaria. Durante el sueño se produce una contracción de las células cerebrales, creándose así más espacio entre ellas y con ello permitiendo al líquido cefalorraquídeo circular más fácilmente a través del tejido cerebral; de esta manera pudieran eliminarse más libremente los residuos, tales como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer.
También durante el sueño, el cuerpo entra en estado anabólico y sirve para desarrollar numerosas funciones de reparación en nuestro organismo.
EL SUEÑO Y LA MEMORIA
Ha sido planteada la idea de cómo el sueño está profundamente implicado en las funciones de la memoria tanto en humanos como en animales. Pudiera existir una correlación entre el sueño y la memoria.
Una parte esencial de la memoria y del aprendizaje consiste se relaciona con las dendritas de las células nerviosas; ellas envían información a las células para hacer nuevas conexiones neuronales. Pero para hacer este proceso, las dendritas no deben recibir ningún tipo de información externa y por ello se ha sugerido cómo se realiza mejor durante el sueño.
De todo lo anterior se deduce la importancia de tener un buen dormir durante todos los días de la vida de una persona.
MEJORANDO LA CALIDAD DEL SUEÑO
Dormir mejor durante la noche pudiera ser tan sencillo como abrir un poco una ventana o una puerta del dormitorio.
En una investigación holandesa se siguieron los movimientos nocturnos de 17 voluntarios con un buen estado de salud durante cinco noches seguidas. Algunos durmieron con una puerta o una ventana abierta en la habitación, permitiendo una mejor ventilación del cuarto; con los otros no se hizo.
Según los resultados las habitaciones mejor ventiladas tenían unos niveles más bajos de dióxido de carbono en el aire (CO2), exhalado por los humanos de forma natural, y eso pareció vincularse con un mejor sueño
Según la investigación de la Universidad de Tecnología de Eindhoven en Holanda y publicada en la revista Indoor Air, unos niveles más bajos de dióxido de carbono en el dormitorio implicaron un mejor sueño, una mayor eficiencia del mismo y menos momentos de vigilia, considerando cómo el ambiente nocturno es importante para dormir bien.
Las habitaciones para dormir tienen diferencias, a veces notables, y no todas son iguales.Pero, indudablemente la calidad del sueño se ve influida por las propiedades físicas del entorno durante la noche y las horas de cuando dormimos.
Desde hace tiempo se plantea como la gente duerme mejor en unos ambientes más frescos.Con esta investigación ya se sabe cómo podría relacionarse la calidad del sueño con la calidad del aire del interior de los dormitorios.
Profundizar en esta investigación es algo necesitado de recibir más atención en futuros estudios científicos.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba
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