Aunque Piñera es Presidente, ganó la abstención en Chile
Más de un 50 % de votantes se quedaron en casa
Escrito por Mariela Pérez Valenzuela
Es un hecho que el derechista multimillonario Sebastián Piñera Echenique es el nuevo presidente de Chile, pero también que la abstención alcanzó el mayor porcentaje de las elecciones cuando más de un 50% de los habilitados para votar prefirieron quedarse en casa.
Ante las recientes cifras, la nación suramericana de grandes riquezas mineras, se mantiene como líder de la menor participación electoral en el mundo, solo superada por Madagascar.
La segunda vuelta de los comicios se efectuaron el pasado domingo17 y el empresario Piñera, con una fortuna personal estimada en más de dos mil millones de dólares, se alzó con un 54,7% de las boletas válidas, mientras su contrincante por el oficialista Nueva Mayoría, el profesor, periodista y político Alejandro Guillier Álvarez alcanzó un 45,5% del sufragio.
El Servicio Electoral de Chile (Servel) anunció que escrutadas el 92% de las boletas solo 6 325 858 de un universo de 14 308151 fueron a las urnas, y de los válidos solo poco más de 3000 000 correspondieron al ex presidente (2010 – 2014), una cifra considerada muy baja.
Hermano de José Piñera, uno de los colaboradores civiles más próximos a la tiranía del general traidor Augusto Pinochet, el representante de los grandes capitales chilenos llega de nuevo a La Moneda con planes concretos de privatización de recursos estatales, – lo que hizo en su primera etapa también- endureciendo el sistema neoliberal presente en el país y que se mantuvo por la saliente mandataria Michelle Bachelet.
Chile es considerado vanguardia y ejemplo capitalista mundial de las estratégicas políticas antipopulares, de los llamados ajustes estructurales, y de la guerra en contra de la llamada disidencia activa, es decir, partidos progresistas y de izquierda, los movimientos populares y sociales, los sindicatos, y el estudiantado.
Aun existe en el país austral una línea de pensamiento agrupado en la ultraderecha que gobierna para administrar y profundizar los intereses y la dictadura del capital, cuya expresión más tangible fue el golpe de estado de Pinochet al presidente legítimo Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
Los gritos de ¡Pinochet Pinochet!, escuchado en el mitin celebrado por Piñera y sus seguidores luego de conocerse los resultados oficiales demuestran como en esa nación suramericana un pensamiento pinochetista de matices visibles y que, con certeza, el nuevo Mandatario no opacará.
Aunque algunos políticos, como Bachelet, intentaron minimizar la baja asistencia a los colegios electorales debido a ella convirtió el voto en voluntario y la inscripción automática, un criterio poco convincente a la luz de la situación nacional.
La actual mandataria, que entregará el mando en marzo del próximo año, dijo sentirse arrepentida de adoptar la medida de voluntariedad, lo cual es una excusa ante la pérdida de las elecciones por parte del oficialista Nueva Mayoría, una coalición desmembrada en los últimos meses, y que dejó un balance poco positivo entre la población.
La presidenta socialista, una de las miles de victimas de Pinochet, no reconoce que el pueblo chileno no acude a ejercer su derecho porque después de cada elección nada cambia. Y cambios son lo que quieren los chilenos y así lo expresó el joven partido izquierdista Frente Popular, que se alzó en la primera vuelta con un 20,7% de los votos, para un tercer lugar en el espectro de ocho organizaciones políticas, algunas tradicionales.
Con varias acusaciones por corrupción en su contra, que nunca han prosperado, Piñera es uno de los enemigos declarados de la Revolución Bolivariana de Venezuela y se espera que desde La Moneda sea uno de los más activos detractores del gobierno de Nicolás Maduro.
Aún cuando prometió más desarrollo para el país, el nuevo Mandatario basa su estrategia en la desaparición del Estado mediante la venta de los recursos naturales y empresas al capital privado, del cual forma parte, pues es propietario de importantes negocios.
Al futuro, para Chile habrá problemas muy graves, pues el líder de la coalición Vamos Chile tiene como meta que los ricos lo sean más, y los pobres, también.
La Fundación Sol elaboró un estudio en el que midió la pobreza de acuerdo con quienes tienen acceso a la Canasta Alimentaria de Calidad, el que demostró que un 24,8% de la ciudadanía es pobre, aunque accede a mejores productos que los integrados en la Canasta Básica.
Usando ese parámetro, la Fundación demostró que una de cuatro personas vive en situación de pobreza, indicó el académico Marco Kremerman a Radio Universidad de Chile.
El estudio también destaca que se aprecia que la penuria muestra una especial fragilidad en dos grupos de la población: los adultos mayores de 60 años y los pueblos originarios.
En cuanto al adulto mayor ese índice marca a un 30,7%, mientras que las personas pertenecientes a grupos autóctonos se presenta en un 37 por ciento.