Antes de beber piénselo dos veces
Con el fin de año se acercan las fechas tradicionales para diversas festividades tanto en el hogar como fuera de él

M.Sc. Dr. Alberto Quirantes Hernández *
Las personas no consumidoras de alcohol de manera habitual, no deben tener problemas en este período festivo. Otra situación diferente sucede con “el alegre amigo de los tragos” o con el alcohólico declarado. Son personas necesitadas, ahora al comenzar un nuevo año, de pensarlo bien para subsanar con éxito sus erróneos hábitos de consumir bebidas alcohólicas.
EMOCIONES Y ALCOHOL
Durante la etapa de fin de año suelen aparecer estados emocionales, tanto positivos como negativos. Entre los primeros se encuentran la planificación de las actividades festivas, las próximas vacaciones, el reencuentro con familiares, etc. En cuanto a los negativos puede surgir la nostalgia por quienes se marcharon tal vez para nunca más volver, los sueños fracasados, los problemas acumulados, etc. La ingestión de alcohol es una forma, equivocada al fin y al cabo, de afrontar ambas situaciones.
Las personas emocionalmente abrumadas por cumplir tareas pendientes antes del último día de diciembre, buscan encontrar en las bebidas una forma para relajarse. Sin embargo hay otros métodos que relajan y alivian la carga nerviosa con igual o mayor efectividad que el alcohol, pero con mucho menos peligro. Y si no, a consultar con el médico.
LO MALO DEL ALCOHOL
No hay nada de malo en divertirse en grande. Pero se debe escuchar al sentido común y mantenerse dentro de límites prudentes de seguridad. La resaca del siguiente día de una borrachera es un precio bastante elevado por no mantener el control sobre aquel peligroso líquido ofrecido en las fiestas.
Quien haya bebido con el afán de conciliar el sueño debido a determinado insomnio derivado de diversas preocupaciones, es verdad que puede conciliarlo más rápidamente y con más profundidad. Pero los efectos somníferos del alcohol son engañosos. Se vinculan con una peor calidad del sueño, y lo más temible, el insominio de rebote. Consiste en un incómodo despertar cuando pasa el efecto del sueño etílico. Los adictos vuelven a necesitar nuevos tragos para poder dormir ese sueño tóxico inducido artificialmente.
Algunos manifiestan que en ellos el alcohol no les produce ningún tipo de afectación. Afirmación totalmente incierta. Más tolerancia no es signo de resistencia sino de habituación y de mayores dosis para encontrar el mismo efecto placentero.
Incluso los más irresponsables, con audacia y vocación suicida, se consideran capaces de conducir después de beber. Incluso aquellos ya bebidos, pero aun sin dificultades notorias para hablar o deambular, el alcohol siempre les afecta la coordinación motora.
Al manejar un vehículo es importante considerar todos los aspectos sobre las medidas de seguridad. Hacerlo como consecuencia desafortunada de beber mucho es una condena en suspenso, aun no ejecutada.
Cuando se hace efectiva, una condena por conducir bajo los efectos del alcohol, aunque sea una simple multa, puede perjudicar los objetivos laborales y podría poner en peligro el prestigio y las aspiraciones del concuctor irresponsable.
En caso extremo esa condena significa afectaciones económicas irreparables por un accidente de tránsito, o el precio de la propia vida o el de las mutilaciones físicas y psíquicas de quien ha bebido o la de familiares, amigos o de inocentes personas cruzadas en el camino del alcoholizado.
* Master en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente Dr. Salvador Allende
La Habana – Cuba