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Lezama y Carpentier cumplirían años de natalicio  

El último mes del año propicia felices y curiosas coincidencias, los autores de Paradiso y El Reino de este Mundo cumplirían aniversarios de nacimiento

José Lezama Lima

 

Ana Margarita Sánchez Soler  asanchez@enet.cu

 El último mes del año propicia felices y curiosas coincidencias. Los autores de Paradiso y El Reino de este Mundo cumplirían aniversarios de nacimiento.

¿Quién diría que la historia puede ser también asertiva? Dos de los más importantes novelistas latinoamericanos del siglo XX y pilares insoslayables de las letras cubanas nacieron en diciembre.

José Lezama Lima (diciembre de 1910-1976) y Alejo Carpentier (diciembre 1904-1980) pertenecieron a una misma generación literaria con escenarios creativos por lo general diferentes. Lezama permaneció casi toda su vida en Cuba, aunque tuvo estancias efímeras en México y Jamaica. Carpentier, sin embargo, se estableció en París y transitó por España, Venezuela y Haití. Las obras El reino de este mundo y Los pasos perdidos están permeadas por la experiencia del novelista en la tierra de Mackandal y la nación venezolana.

Sendos escritores coinciden en la revista Orígenes a partir de la década de 1940. Esta publicación, catalogada por muchos críticos como la más importante de la literatura cubana en el ámbito de los magazines, contó con la contribución de ambos ensayistas. En este caso Lezama Lima la lideró, mientras Alejo Carpentier formaba parte del grupo de colaboradores.

La revista abordaba los ámbitos del arte y las letras. El Consejo Editorial estuvo integrado por literatos y exponentes plásticos como Alfredo Lozano, Mariano y el propio Lezama; y los narradores, poetas, artistas e investigadores más descollantes de la época publicaban en Orígenes. Por ejemplo, textos de Lydia Cabrera, Cintio Vitier, Eliseo Diego, Fina García Marruz  y Virgilio Piñera pueden ser leídos en sus páginas.

Los creadores de Paradiso y El siglo de las luces han legado a nuestra cultura una obra fecunda e insuperable. Muerte de Narciso (1937) y Dador (1960) son piezas valiosas dentro de la producción poética insular y lezamiana.

La creación carpentiana aportó conceptos y relaciones inéditas en la exploración del mundo y la región caribeña. Lo real maravilloso constituye una referencia casi obligada para estudiosos del imaginario latinoamericano.

Alejo Carpentier expandió también su interés investigativo y crítico hacia el campo melódico. Harold Gramatges dijo sobre uno de sus libros: “(…) sabremos por qué en 1945 Alejo Carpentier debía firmar La música en Cuba, que esperaba nuestra bibliografía histórica”.

Dos universos y un fin común el de estos autores: la cultura cubana.

 

 

Publicado: diciembre 7, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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