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Leyenda y bravura: ingredientes de un Titán

Cuba conmemora hoy el aniversario 120 de la caída en combate del Mayor General Antonio Maceo Grajales y su ayudante, el Capitán Francisco Gómez Toro, en la finca de San Pedro, zona de Punta Brava, La  Habana

Antonio Maceo adquiere luces propias.

Maceo se involucró en el proceso independentista iniciado en la Isla el 10 de octubre de 1868 a pocos días del estallido. Se destacó por su gran capacidad de líder y su destreza política y militar, que lo convirtieron en uno de los hombres más grandes del proceso revolucionario.

Una de las hazañas más recordadas del también conocido como Titán de Bronce, fue la Protesta de Baraguá, el 15  de marzo de 1878, contra el Pacto del Zanjón. El documento español proponía a las tropas cubanas someterse a una paz sin independencia, a lo que él respondió de manera intransigente.

Aunque la guerra terminó, continuó vinculado al movimiento independentista. Participó en la fracasada Guerra Chiquita (1879-1880) y en el Plan Gómez-Maceo (1884-1886), a través del cual conoció a José Martí por sus recorridos por el Caribe.

El 25 de marzo de 1895, partió desde Puerto Limón hacia Cuba, en una expedición dirigida por el brigadier Flor Crombet, para unirse al levantamiento armado liderado por Martí y que había  iniciado el 24 de febrero de ese mismo año.

Cae en combate el 7 de diciembre de 1896, mientras protagonizaba la Invasión a Occidente. Su ayudante, el Capitán Francisco “Panchito” Gómez Toro, hijo del Mayor General Máximo Gómez, muere al intentar rescatar su cuerpo.

Ernesto Che Guevara dijo un día como hoy, que el recuerdo de Antonio Maceo adquiere luces propias y que toda la historia de su vida, de sus luchas maravillosas y de su muerte heroica, adquiere el sentido completo, el sentido del sacrificio para la liberación definitiva del pueblo.

Tomado de La Demajagua

 

 

Publicado: Diciembre 7, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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