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Para el Cristo de La Habana: un justo y oportuno reconocimiento

El 5 de noviembre último fue declarado Monumento Nacional el Cristo de La Habana, no pasa un día en que la colosal escultura deje de ser admirada por capitalinos y por visitantes de otras latitudes

Monumento Nacional el Cristo de La Habana

Carlos Heredia Reyes

Hay tanto simbolismo, historia, valores culturales y arquitectónicos en esa obra situada en una colina del ultramarino poblado de Casa Blanca, municipio de Regla, que muchas personas se alegraron de que le otorgaran  tan alta condición y otras se sorprendieron pues creían que desde hacía tiempo ya ostentaba tal mérito.

De manera que justo ha sido el reconocimiento y hasta oportuno pues ocurrió a pocos días de que oficialmente comenzara en el país la temporada alta de turismo, de que la Villa de San Cristóbal de La Habana festejara su aniversario 498, y de que transcurrieran un año y cinco meses de que la capital cubana recibiera el título de Ciudad Maravilla, el cual poseen solo siete urbes en el mundo.

Ello ocurrió el 7 de junio de 2016, al ser elegida por millones de personas en el tercer concurso anual que convoca la fundación suiza New7Wonders, por su “atractivo mítico, lo cálido y acogedor de su ambiente, y el carisma y jovialidad de sus habitantes”.

Aunque el 5 de noviembre último, en que fue declarado Monumento  Nacional, el Cristo de La Habana ocupó titulares en diversos medios cubanos y foráneos, en realidad no pasa un día en que la colosal escultura deje de ser admirada por residentes en la capital y por visitantes de otras latitudes.

A diario cientos de personas llegan al lugar para desde allí contemplar el hermoso paisaje de la Habana Vieja y municipios cercanos, y tomarse fotos al pie de esa estatua que se erige 20 metros desde su base y que el 25 de diciembre de 1958, cuando se inauguró, se convirtió en la mayor escultura al aire libre hecha por una mujer.

   La enorme figura, de la artista plástica cubana Jilma Madera, pesa más de 320 toneladas de mármol blanco de Carrara, y es parte de todo un conjunto arquitectónico que caracteriza la entrada del antiguo puerto de Carenas, descubierto por Sebastián de Ocampo entre 1508 y 1509.

Se encuentra a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que permite a los habaneros ver la escultura desde muchos puntos de la ciudad.

Para otorgar la condición de Monumento Nacional la Comisión de Monumentos tuvo en cuenta los excepcionales valores artísticos, y cómo la pieza devino un hito del paisaje de la bahía e ícono de alto arraigo popular en la identidad capitalina.

También se valoró que el Cristo está emplazado en un espacio público de admirable belleza, con vistas privilegiadas de la ciudad y la calidad del proceso de restauración que le devolvió su esplendor original, según reportes de prensa que dieron seguimiento informativo al hecho.

 

 

Publicado: Diciembre 2, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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