Por siempre Fidel

Su obra es presente y futuro de la patria, en el sector hidráulico, particularmente, destaca su impronta en el desarrollo de esa esfera en Cuba, prácticamente sin infraestructura antes de 1959

Al paso de un año, y el dolor y tristeza latentes por su partida física, lo recordamos en su inmensidad humana y solidaria

Por: Inés María Miranda

Fidel es la Revolución y Revolución es Fidel aseguramos sin vacilación. No hay faceta de la historia cubana más reciente sin su obra, ideas, visión de futuro, su pasión o impulso. El Comandante en Jefe está presente en cada palmo de nuestro proyecto social, su ejemplo y legado nos encargaremos, los cubanos agradecidos, de mantenerlos vivos.

Al paso de un año, y el dolor y tristeza latentes por su partida física, lo recordamos en su inmensidad humana y solidaria, su internacionalismo militante, intransigencia revolucionaria y defensa de la justicia, en su compromiso con la historia, con su pueblo y los desposeídos de la tierra. En su genialidad en la solución de imposibles para muchos, en la sencillez de su grandeza, en sus inamovibles principios…

Fidel es Fidel decimos todos, y pensamos también que mucho hizo, tiene que hacer todavía y hará. Perpetuar lo que simboliza, acercarnos a la esencia de su vida y tratar de, aunque sea un poco, parecernos a él es rendirle tributo diario, es seguir su ejemplo y legado para ser hombres y mujeres de bien, mejores trabajadores, estudiantes e intelectuales comprometidos con su tiempo y sociedad.

Su impronta en las diversas ramas de la economía también se enaltece en el primer aniversario del deceso del líder de la Revolución cubana. Llamó a los constructores “dignos hombres de los cascos blancos”, frase que agradecen los que trabajan con el pico, la pala y la cuchara y bandera que esgrimen para, con calidad y eficiencia en las ejecuciones, consagración y consciencia, seguir siendo merecedores de dicha expresión.

Particularmente en el sector hidráulico, Fidel fue el impulsor del desarrollo de esa esfera en el país. Cuba no contaba con la necesaria infraestructura relacionada con el almacenamiento, la protección y aprovechamiento del recurso agua al triunfo revolucionario en 1959. Una docena de pequeños embalses solo existían en la parte oriental del territorio nacional, demostración de que no estaba apto para enfrentar los periodos de sequía e inundaciones en la etapa de ciclones y situación que dejaba vulnerable al país ante los embates de la naturaleza.

A partir de las catastróficas consecuencias del devastador ciclón Flora en octubre de 1963, con saldo de más de mil muertos, surge por impulso y previsión de Fidel, la voluntad hidráulica en la nación que ha permitido la construcción de 242 embalses por toda su geografía, con capacidad de almacenar en su totalidad más de nueve mil millones de metros cúbicos de agua para el servicio a la agricultura, la industria y a la población que, en su inmensa mayoría, recibe el líquido por redes.

La formación de miles de profesionales del ramo, el programa de rehabilitación de redes y conductoras y el de metraje para garantizar el ahorro del recurso hídrico, el incremento de inversiones para la eficiencia de los sistemas de abasto, la Política Nacional del Agua y más reciente la aprobación de la Ley Terrestre del Agua, entre otras acciones, llevan implícito el pensamiento previsor de Fidel para mantener lo conseguido y continuar el desarrollo del sector hidráulico en Cuba.

 

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