El balotaje en Chile y el rol del Frente Amplio
¿Dará la agrupación de izquierda su apoyo al candidato de Nueva Mayoría?

Por: Mariela Pérez Valenzuela
El izquierdista Frente Amplio (FA) de Chile, formado en enero de este año, resultó la gran sorpresa en las recientes elecciones del país austral al ocupar el tercer puesto en las preferencias de los votantes para elegir presidente.
Aun cuando no dispuso de una maquinaria electoral costosa, ni la mejor puntuada en las encuestas, el FA fundado por la periodista radial y televisiva Berta Sánchez ganó el 20,7% de las boletas, lo cual se considera un triunfo sin precedentes para una fuerza de izquierda que emerge como la gran ganadora de los comicios del pasado día 19.
Al porcentaje obtenido por la izquierda, que resurge de nuevo como un elemento político con el que habrá que contar en Chile, se suma la obtención de 17 plazas más en la Cámara de Diputados –pasó de tres para 20- y una en el Senado, por lo cual el próximo gobernante tendrá que lograr una articulación muy cuidadosa para imponer nuevas leyes contra la ciudadanía.
El favorito de Estados Unidos y de la derecha local para ganar, el exmandatario Salvador Piñera también se sorprendió con su baja votación, al recibir un 36% de los votos y aunque no pensaba en una victoria en primera vuelta, auguró ante las cámaras un 44% de simpatizantes, como mínimo.
En segundo lugar quedó el candidato de la oficialista coalición Nueva Mayoría,
Alejandro Guillier, con un 22,70% quien tendrá que buscar apoyo en otras fuerzas para ganarle a Piñera.
Aunque la directiva del FA todavía no se pronunció sobre su eventual respaldo a Guillier, senador y reconocido hombre de la televisión, para la segunda vuelta el próximo día 17, analistas consideran que Nueva Mayoría tendría que aceptar en su mayor parte el revolucionario programa de esa agrupación.
El Frente, en su campaña, propuso, como cambio esencial, la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que permita los cambios imprescindibles para dejar atrás de manera definitiva las leyes y la Constitución Nacional redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), al igual que regulaciones y leyes aun vigentes de esa sangrienta etapa.
También Sánchez habló sobre el fin de la privatización del agua, y el sistema privado de pensiones, entre otros puntos de un programa político que choca de frente contra el neoliberalismo del multimillonario Piñera y del conservador Guillier, quien no se apartaría de los preceptos de su antecesora Michelle Bachelet.
Lo que está claro, hasta ahora, es que la primera vuelta de estas elecciones, en que también se eligieron diputados, senadores y consejeros regionales, significó el fin de una dicotomía política en que la que Bachelet en su primer mandato le cedió la silla presidencial a Piñera, lo que supuestamente volvería, y puede que así ocurra, por segunda ocasión.
Sánchez es ahora dueña de un poder que le ha sido otorgado por la parte más joven de la población. Desde la radio y la televisión, esta mujer nacida en 1970 defendió las exigencias del estudiantado chileno que se mantuvo dos años en las calles, bajo el mandato de Piñera, para lograr una educación gratuita y de calidad.
El Frente surgió el primer mes de este año integrado por partidos y movimientos políticos de izquierda y liberales que pretendían, aunque pocos le auguraban una victoria como la alcanzada ahora, eliminar la dicotomía del bipartidismo del derechista Chile Vamos y el dividido Nueva Mayoría, que poco hizo, según sus críticos, por mejorar la situación política interna.
En este mes que aun falta para el balotaje habrá mucho movimiento en Chile, pues Piñera, el hombre más rico de Chile, tratará de conciliar con las agrupaciones conservadoras que estuvieron en la lid pero alcanzaron baja puntuación, decisiva cuando se trata de un balotaje.
Lo mismo hará Guillier, que según analistas, se sacará la lotería si FA decide pasarle sus votos, lo que se verificará dentro de poco.
De lo contrario, le resultará difícil remontar la diferencia y pasar a Piñera en el sufragio, por lo cual le esperaría al pueblo chileno otros cuatro años de neoliberalismo y alianza con Washington.
Hay que observar, por tanto, como se mueven las fichas en este dominó suramericano, en el que la varita de la victoria está en las manos de Beatriz Sánchez.
En esta ocasión, de nuevo son más de 14 millones los convocados al balotaje, aunque, como en la primera ronda, se espera que el abstencionismo ronde el 50% o mas.