Lun. Sep 16th, 2019

Parques en la ciudad: salud y vida

Científicos alemanes indagaron, por primera, vez la conexión entre las características de la planificación urbana y la salud del cerebro

Escrito por Ángeles Muik

Contaminación, mucho ruido, gran número de personas en un espacio pequeño son elementos que pueden causar estrés crónico en los habitantes de zonas urbanas.

Pero, ¿cómo afecta a la salud de nuestro órgano pensante, vivir en la ciudad? Una investigación realizada por científicos alemanes indagó la relación existente entre la disponibilidad de la naturaleza cerca de las personas que residen habitualmente en ciudades y su salud cerebral.

Estudios anteriores demuestran que los habitantes de las zonas urbanas tienen mayor riesgo de padecer enfermedades psiquiátricas como la depresión, los trastornos de ansiedad y la esquizofrenia, a diferencia de los habitantes de localidades  rurales.

Al comparar ambos cerebros según el lugar de residencia, se aprecian niveles más altos de actividad en la amígdala de las personas que viven en ciudades que en las que viven en el campo.

La amígdala cerebral juega un papel importantísimo en el procesamiento del  estrés y las reacciones al peligro.

Si vives cerca de un bosque, tu amígdala cerebral te lo agradecerá. Así que los científicos se preguntaron qué factores podrían tener una influencia protectora para las personas que viven en las urbes.

Para ello, un equipo de investigación analizó qué efecto tenía la naturaleza cerca de las viviendas, como por ejemplo un bosque, un parque o incluso una zona baldía, en regiones cerebrales que procesan el estrés, como la  amígdala.

Los resultados dan cuenta de que la plasticidad del cerebro respalda la suposición de que el entorno puede dar forma a la estructura y a la función del cerebro.

Por eso son importantes las condiciones ambientales que pueden tener efectos positivos en el desarrollo del órgano pensante.

Los estudios con participantes rurales ya han demostrado que vivir cerca de la naturaleza es bueno para la salud y bienestar mental. Por lo tanto, al examinar a los habitantes de la ciudad los expertos encontraron una asociación entre el lugar de residencia y la salud cerebral.

Concretamente, los habitantes de las ciudades que vivían cerca de un bosque tenían más probabilidades de mostrar indicadores de una estructura de amígdala fisiológicamente saludable y, por lo tanto, más capaces de sobrellevar el estrés, en contraste con  los que no tenían cerca ni rastro de naturaleza.

Las personas con una amígdala más saludable son más propensas a seleccionar áreas residenciales cerca de un bosque, en dependencia de las condiciones físicas, psicológicas y sociales para un envejecimiento saludable.

Además de realizar pruebas de  memoria y razonamiento, en los participantes en el estudio, también se realizaron escáneres de imagen por resonancia magnética.

De esta manera se investigó por primera vez la conexión entre las características de planificación urbana y la salud del cerebro. Teniendo en cuenta que para el 2050, se espera que casi el 70 por ciento de la población mundial viva en ciudades, estas conclusiones podrían ser relevantes para la planificación urbana.

Fuente: Portal MuyInteresante.com