Túneles al rescate

Al otro día del huracán, los tres túneles habaneros amanecieron inundados por las penetraciones costeras, ya hoy se puede circular, pero ardua fue la labor para devolverles su tránsito habitual

Al otro día de la tempestad, varios viales amanecieron inundados. Autor: Roberto Garaicoa Martinez
Al otro día de la tempestad, varios viales amanecieron inundados. Autor: Roberto Garaicoa Martinez

Los vientos, las olas altísimas y las inundaciones de Irma ya son un recuerdo en La Habana. Sin embargo, tal vez más recios —a causa del cambio climático—, y con otro nombre, vuelvan a ser los huracanes triste noticia en próximas temporadas ciclónicas. Por eso todas las precauciones son pocas, y eso lo demostró, precisamente, el último que vivió la Isla.

Al otro día de la tempestad, los tres túneles habaneros amanecieron inundados y no por la lluvia, sino por las penetraciones costeras. El de Quinta Avenida se convirtió en una gran piscina, acumuló alrededor de 24 000 metros cúbicos de agua; el de la Bahía de La Habana albergó 50 000 aproximadamente; y en ambos casos colapsaron los sistemas de bombeo. El de Línea también sufrió inundaciones, pero no tan severas.

Todo ello lo explicó Raúl Díaz Guadarrama, director del Centro Nacional de Vialidad del Ministerio de Transporte. «Ya les habíamos hecho defensas previendo situaciones como esta en dos ocasiones. Antes de 2001, en los túneles de Línea y Quinta, la Calzada se elevó y se construyeron muros alrededor. Al de la Bahía se le hizo una reparación capital con participación de una firma francesa. No obstante, ante este huracán nada bastó. Se dice que en los años 80 hubo una inundación en el túnel de La Habana, y en el de Quinta, pero no de tal magnitud», argumentó.

Ya hoy por los tres circuitos pueden circular los autos, pero ardua fue la labor para devolverles a estas vías su tránsito habitual. «A veces las personas piensan que sacando el agua ya pueden pasar los vehículos, pero en ese punto aún no se ha solucionado el problema», dijo el ingeniero.

Aclaró que los túneles —sobre todo el de la Bahía, con 700 metros de largo— tienen sistemas técnicos, de ventilación, alumbrado, contra incendio, cámaras de protección, semáforos… y hay un conjunto de elementos que hasta tanto estén en óptimas condiciones no permiten que se presten servicios.

«A la vez que íbamos sacando el agua restablecíamos la iluminación. En el de la Bahía rescatamos las cuatro pizarras que habían quedado bajo el agua, se enjuagaron, se les aplicó nafta y logramos que funcionaran; cada una cuesta no menos de 8 000 CUC.

«A algunos de los cables eléctricos les penetró el agua: cortamos el pedazo inservible, empatamos y así los salvamos. Todos los semáforos se pusieron nuevos y las cámaras se reubicaron para dar mejor cobertura».

Díaz Guadarrama manifestó que, trabajando 24 horas con dos turnos, demoraron una semana en extraer el agua del túnel de la Bahía y cerca de 13 días para ponerlo en explotación. Participaron muchas entidades: los Astilleros de Casablanca, Antillana de Salvamento, el propio órgano constructor del Ministerio de Transporte, el Ministerio del Interior, la empresa Puerto Carenas, Saneamiento y el Ministerio de la Construcción, que nos apoyó con 20 electricistas.

Asimismo expresó que los trabajos en el túnel de Quinta Avenida los asumió todos prácticamente el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con Geocuba y Puerto Carenas. «Casi diez jornadas duró esa obra, y el de Línea se resolvió en dos días. Eran situaciones menos complejas.

Los sistemas de estos túneles están diseñados para soportar el agua, pero los volúmenes eran demasiado grandes y los sistemas no pudieron evacuarlos. Siempre el que entraba era superior al que podía salir. Esa fue la situación más crítica, subrayó.

El ingeniero explicó que a ambos túneles, cuando concluyó el restablecimiento de sus sistemas técnicos, se les hizo una inspección ingenieril para conocer el estado de la infraestructura y no se apreció ningún problema. «Solo algunos descorchados, en el de Quinta unos azulejos débiles que ya se repusieron, pero estructuralmente no hay temores, algo que nos deja tranquilos si vienen futuras penetraciones».

Díaz Guadarrama indicó que en el de Quinta y en el de la Bahía se pusieron lámparas LED. «Según la gente ahora se ve mejor y es muy agradable para manejar. Hace unos días, incluso, perfeccionamos un poco más el de Quinta. Se le hacía un charquito por un problema de capacidad de una bomba y ya la cambiamos con ayuda de Recursos Hidráulicos».

Y en cuestiones de precaución, aseguró que evalúan nuevas soluciones para evitar futuras inundaciones; y que, para disminuir daños, deben incrementarse las medidas previas antes de que llegue un huracán, como el desmontaje de cámaras y otros sistemas, o cerrar con antelación el túnel.

Otra afectación ocurrió en el kilómetro 46 de la Vía Blanca. El mar penetró 800 metros, llegó a donde nunca lo había hecho y ocasionó severas socavaciones.

«Estamos construyendo unos muros de hormigón para defender la vía del golpe del mar, y ya para el próximo viernes se debe poder transitar por ahí», explicó.

Díaz Guadarrama mencionó que en cuanto a los viales nacionales hay otras afectaciones  menores; por ejemplo, en Santo Domingo, al norte de Las Tunas, y en Guantánamo, donde estuvo interrumpido el acceso entre Moa y Baracoa ya está restablecido.

Tomado de Juventud Rebelde

 

 

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