Místico diálogo entre dos islas
La sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso es testigo del estreno Afrodita, ¡Oh espejo!, de la coreógrafa y directora Rosario Cárdenas

La sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso es testigo del estreno Afrodita, ¡Oh espejo!, de la coreógrafa y directora Rosario Cárdenas, puesta que además de ser la más reciente creación de la Premio Nacional de Danza 2013, abre un místico diálogo entre dos islas que mucho tienen en común en su sabia de puente continental para la cultura y la historia.
Esta vez la figura de la mujer en su divino pedestal de diosa, deviene Afrodita, interpretada por Yanet Machado, para los chipriotas; Ochún, Daniela Bringas, para nosotros los cubanos, representaciones ambas de la belleza, la fertilidad, pero que en el fondo simbolizan mucho mas. Además se entrecruzan otras figu-ras masculinas y femeninas de ambas mitologías procurándole un cuerpo variado a la representación coreográfica con un elenco compuesto por 13 bailarines.
Abre la pieza el Discóbolo, Daniel Belcourt dándole paso a Yemayá, Leylan Machado, con la fuerza de sus aguas saladas y carácter maternal. También destacan las apariciones del intrépido y lujurioso Dionisos por Marlon Blanco, el seductor Adonis de Andy Leiva y la Obatalá de la bella Laura B. González. En general los bailarines demostraron profundidad en sus interpretaciones, tras la exhaustiva investigación realizada para hilar extraordinariamente sus roles, además de una gestualidad precisa, expresiva y vívida.
La música ha sido grabada y compuesta por el maestro Frank Fernández quien siguiendo las pautas de Cárdenas fue más allá de lo cotidiano, mezclando sonoridades electrónicas con los instrumentos. En la banda sonora podemos vislumbrar destellos folclóricos con la percusión de Justo Pelladito y la percusión electroacústica de Fernández -no desde una técnica precisa, más bien con libertad-, incorpora un elemento autónomo y enriquecedor. También encantan las angelicales voces del Coro Exaudi y los solos vocales de María Felicia Pérez y Liana Fernández.
Afrodita, ¡Oh espejo!, derrocha en cada poro la estética innovadora de Rosario. Crea imágenes que evocan situaciones mágicas pero también van hacia la verdad de la vida, mientras los colores del vestuario, diseñado por Alisa Peláez, junto a la magní-fica iluminación de Carlos Repilado, llevaron la puesta a deman-das superiores. Elementos como calabazas, cañas, bambúes y amplias telas sirvieron de cuerpo sutil para adornar la coreografía. El espectáculo nos procuró a los amantes de la buena danza el disfrute de un viaje hacia la imaginación y los sueños.
Tomado de Tribuna de La Habana