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Una ventana que no se cierra 

Esferas laborales, educativas o de la salud han recibido en nuestro país el aporte de innovaciones producidas en el campo de la informatización

Sin distinciones de edad los JCCE consiguieron en sus acaparar la atención de un público heterogéneo que busca los cursos que se ofrecen

Sin distinciones de edad los JCCE consiguieron en sus acaparar la atención de un público heterogéneo que busca los cursos que se ofrecen

Por: Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu

Ya se ha convertido en realidad incuestionable el alto impacto que tiene en la sociedad el desarrollo de la informática y las comunicaciones. Esferas laborales, educativas o de la salud han recibido en nuestro país el aporte de innovaciones producidas en el campo de la informatización. La computación más allá de ser una herramienta empleada solo por especialistas en la materia, constituye un cúmulo de beneficios personales para quien decide aprenderla.

Cuba cuenta desde septiembre de 1987 con la contribución de los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE) en la difusión de conocimientos sobre la tecnología. En aquel momento comenzaban a darse los primeros pasos de lo que hoy podríamos denominar la masificación de la informática. Desde entonces estos centros se han expandido por todo el país llegando incluso a sitios rurales con el propósito de estrechar el vínculo entre la comunidad y la computación.

Sin distinciones de edad los JCCE consiguieron en sus acaparar la atención de un público heterogéneo que busca los cursos que se ofrecen. Paulatinamente fueron incorporados al programa de clases nuevos tópicos con mucha aceptación. Entre los cursos incluidos se encuentran el de operador de micro, el trabajo de redes y la utilización del correo electrónico. Los más de cinco mil trabajadores que laboran en estos centros han sido capaces de mostrar a los usuarios la utilidad implícita en el dominio de la computadora.

La existencia de los JCCE permite que la computación lejos de ser una actividad ajena, se convierta en la vía para obtener conocimientos en los más variados órdenes. Aprender a dominar el ordenador es solo un punto de partida para posteriores aventuras, esa constituye una de las más significativas lecciones recibidas incluso por personas de la tercera edad. Alguna vez presencié cómo una anciana regalaba sus más amplias sonrisas al instructor porque había aprendido a desplazar el mouse.

Muchos dieron sus primeros pasos en el rico mundo de la informática gracias al Joven Club próximo a su hogar. Tengamos en cuenta que la opción existe, que hay un personal capacitado aguardando por manos inquietas o temblorosas decididas a teclear una palabra por primera vez.

 

 

Publicado: septiembre 29, 2017 por Vanessa Alfonso No hay Comentarios

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