Pueblo mexicano clama justicia en medio de sus dolores

Se cumple este martes tres años de la desaparición de Los 43 de Ayotzinapa

Este día, en homenaje a sus compañeros, 100 estudiantes de la Raúl Isidro Burgos recibirán los títulos que los acreditan como maestros
Este día, en homenaje a sus compañeros, 100 estudiantes de la Raúl Isidro Burgos recibirán los títulos que los acreditan como maestros

Mariela Pérez Valenzuela

Serán muchos los mexicanos que en medio de la devastación dejada por los dos sismos que asolaron el país en menos de una semana, recuerden este martes el crimen aún impune de los 43 jóvenes estudiantes de magisterio en Ayotzinapa, cuya justicia exige una sociedad removida por la violencia.

El 26 de septiembre de 2014 un grupo de alumnos de la Escuela Rural Raúl Isidro Burgos, en el municipio de Iguala, estado de Guerrero, tomaron un ómnibus para trasladarse a la cabecera municipal con el propósito de protestar de manera pacífica por la política del alcalde de esa localidad, reconocida como uno de los nidos de narcotraficantes más sonados del país.

Cuando llegaron al punto convenido, en medio de lguala, un alto número de policías los recibió a balazos. Seis personas, de ellos tres normalistas, quedaron muertos en el bus. A 43 los detuvieron, llevaron al cuartel local, y nunca más volvieron a verlos con vida.

El escándalo suscitado por la desaparición forzosa de los muchachos tocó el corazón de los mexicanos que, de manera solidaria, acompañaron a madres, padres, otros familiares y amigos de los estudiantes en caravanas por el país en reclamo de la verdad y el castigo a los culpables.

Tres años después nada avanzó en el proceso oficial para descubrir la verdad y las autoridades, a pesar de las promesas del presidente Enrique Peña Nieto, están aferradas a la versión de que la policía los detuvo y luego los entregó –en una complicidad evidente- a los sicarios del grupo mafioso Guerreros Unidos, que los ultimó y los incineró, lanzando las bolsas con las cenizas al río San Juan.

Sin embargo, esa es la hipótesis oficial, desmentida por investigaciones del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que trabajaron 14 meses en el caso y llegaron a conclusiones diferentes.

El entonces procurador de justicia Jesús Murillo Karam dijo en enero de 2015 que policías municipales habían detenido a los jóvenes y los entregaron a Guerreros Unidos, que en la noche del 26 a 27 los ultimó, incineró en el basurero del pueblo de Colula, y lanzaron las cenizas en el río San Juan.

Sin embargo, no hay declaraciones ni evidencias que confirmen tal tesis llamada por Karam la “verdad histórica”, rechazada por los familiares de las victimas y los expertos forenses. 

Para manchar su memoria, algunos voceros y hasta la media al servicio del gobierno insinuaron que los jóvenes tomaron, quizás por equivocación, un ómnibus que transportaba droga para Chicago, y de momento se encontraron en medio de un tiroteo entre bandas de narcos rivales.

Como tal mentira jamás prosperó, tres años después el gobierno, al parecer sin interés de destapar la Caja de Pandora de esta tragedia que conmovió al mundo, insisten en que no hay más que añadir a la investigación y se mantiene el criterio dictado por Karam en su momento.

Los secuestros y las desapariciones forzadas no son noticia en México y lo ocurrido en Ayotzinapa llamó la atención internacional por tratarse de un hecho masivo de detención pública en pleno día y de comprobadas mentiras de las autoridades municipales sobre el destino de los jóvenes, amén de las denuncias de los parientes en foros realizados en distintos países.

A principios de este mes, el periódico La Jornada de México informó que las desapariciones de personas alcanzan niveles nunca vistos antes.

En el período de una década -2007 al 2017- 33 mil 482 personas se esfumaron como por arte de magia, amén de que pueden existir otros cuyos familiares ni siquiera reclaman ante la imposibilidad de indagaciones oficiales serias y los buscan por su cuenta.

Según La Jornada de México, la mayoría de los desaparecidos en el país son jóvenes, como los de Ayotzinapa.

De esa alta cifra, solo mil 205 personas están denunciados oficialmente como delitos federales, mientras 32 mil 277 debían ser localizados por Procuradurías y Fiscalías Estatales, casos que en su mayoría son archivados como no resueltos.

Este día, en homenaje a sus compañeros, 100 estudiantes de la Raúl Isidro Burgos recibirán los títulos que los acreditan como maestros. Un trabajo digno de la memoria de aquellos casi adolescentes cuya única ambición de gente pobre era llevar la enseñanza a los niños más humildes de Ayotzinapa.

 

 

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