La radio no envejece
La cultura radial debe continuar entre nosotros por el bien de una rica tradición. Los jóvenes de hoy sostendrán el medio en el futuro. Vamos a enseñarles motivos para aferrarse al dial
Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu
El tiempo ha transcurrido presuroso desde aquella primera transmisión de la radio en Cuba. Luis Casas Romero tuvo en sus manos la posibilidad de emprender ese hito de la radiodifusión desde la planta 2LC.
En el recién culminado mes de agosto se cumplieron 95 años de la Radio Cubana, buen pretexto para pensar en los retos que hoy tiene el medio frente a millones de seguidores.
Cuba es una nación que ha trasmitido entre generaciones la devoción por la radio, medio que estremeciera a su audiencia con propuestas como El derecho de nacer, Chan Lee Po o Alegrías de sobremesa. Todos constituyen puntos cimeros de la programación radial en la Isla.
Hubo generaciones que encontraron motivos para sonreír, llorar y sentir verdadera devoción por algún personaje. Todavía existen muchos que aguardan por la Novela de las dos o Tu novela de amor, espacios muy populares en la difusión de dramatizados.
La radio no envejece aunque pasen los años. Es un poderoso recurso para llegar a la gente y hacerlas felices. Así fue en el siglo XX cuando todos se sentaban frente a esa cajita mágica poseedora de secretos infinitos.
La cultura radial debe continuar entre nosotros por el bien de una rica tradición. Los jóvenes de hoy sostendrán el medio en el futuro. Enseñémosles a amar ese ruidito cotidiano entre una frecuencia y otra. Vamos a enseñarles motivos para aferrarse al dial.