Papa Francisco llega a Colombia este miércoles

Recibe al Sumo Pontífice una nación en busca de la paz

Papa Francisco llega este miércoles a Colombia en medio de la implantación de un proceso de paz dilatado, pero del que se observan algunos avances.
Papa Francisco llega este miércoles a Colombia en medio de la implantación de un proceso de paz dilatado, pero del que se observan algunos avances.

Mariela Pérez Valenzuela

El Papa Francisco, quien por sus raíces argentinas conoce los dolores de América Latina mejor que sus antecesores, llega este miércoles a Colombia en medio de la implantación de un proceso de paz dilatado, pero del que se observan algunos avances.

Francisco, 80 años, ha seguido de cerca las negociaciones que primero tuvieron lugar entre el gobierno y las desaparecidas y convertidas en partido político Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y ahora con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El ELN, segunda fuerza en armas por más de medio siglo, pactó en las últimas horas un cese al fuego por seis meses con los negociadores del presidente Juan Manuel Santos, como muestra de buena voluntad en la víspera de la visita papal de cuatro días.

Aunque aún faltan por conciliar varios puntos entre las guerrillas en activo y el oficialismo, en las últimas semanas hubo pasos importantes hacia la paz duradera, al menos en el papel, ya que se mantienen en activo – asesinando a líderes progresistas-, las fuerzas paramilitares al servicio de la oligarquía nacional.

El Papa jesuita llega consciente de ese y de otros peligros que rodean la paz. Incluso en diciembre del pasado año él sostuvo una conversación en el Vaticano con Santos y el ex mandatario de ultraderecha Álvaro Uribe, fundador de los paramilitares cuando era gobernador de Antioquia, y un declarado opositor al Acuerdo de Paz suscrito por las autoridades con las FARC-EP en Cartagena de Indias en 2016.

De manera infructuosa, el jefe del Vaticano intentó acercar las posiciones divergente entre los dos políticos acerca del compromiso contraído por Santos y las fuerzas subversivas.

Durante su visita, la primera a ese país, el Sumo Pontífice visitará cuatro ciudades: Bogotá, la capital, Villavicencio, Medellín y Cartagena de Indias, donde fue refrendado el Acuerdo de Paz en 2016.

En Villavicencio, dice la agenda oficial vaticana, el Papa Francisco beatificará a dos sacerdotes víctimas de la violencia en momentos históricos distintos.

Después, en Cartagena de Indias, homenajeará en su tumba al también jesuita  San Pedro Claver, conocido por su defensa de los negros africanos traídos como esclavos a Colombia, y figura importante del cristianismo en el siglo XVII.

Millones de colombianos y turistas llegados a esas tierras suramericanas escuchará los mensajes que transmitirá en sus misas multitudinarias y encuentros sobre familia, religión, conciliación y naturaleza, temas priorizados en este período papal.

Desde su asunción como jefe de Estado y de la Iglesia Católica, Francisco ha tenido un discurso conciliador e intervenido personalmente o mediante sus enviados personales a mediar en conflictos internacionales o internos, como hizo en Venezuela, donde aboga por un diálogo fraterno entre el gobierno de Nicolás Maduro y la violenta oposición derechista.

Aunque fue invitado por Santos en 2014 a visitar Colombia, solo ahora cuando la paz al menos está pactada y mientras en una sociedad polarizada una parte la apoya como la salvación de una nación diezmada, otra intenta por distintos medios vetarla en un próximo gobierno.

Cuando ponga sus plantas en territorio colombiano, el Papa encontrará ese panorama que intentará con sus prédicas en un país mayoritariamente católico, sanar las heridas abiertas dejadas por una guerra que costó 260 mil vidas, más de 25 mil desaparecidos y 6,9 millones de desplazados de sus lugares de origen.

Esta tercera visita de un Papa –antes lo hicieron Pablo VI en 1968 y Juan Pablo II en 1986- se realizará bajo el lema “Demos el primer paso” en alusión a la aproximación que la Iglesia pretende no solo entre guerrillas y gobierno, sino también entre este y los peligrosos opositores que trabajan en dos frentes, el político, y el oscuro del paramilitarismo.

Dar el primer paso, según fuentes eclesiásticas, significa reconocer el sufrimiento de los otros, perdonar a quienes hieren y volverse a encontrar como colombianos, descubrir el país que se esconde tras las montañas, una tarea ardua, indican analistas internacionales, que recuerdan el odio declarado por Uribe y voceros de su partido Centro Democrático (CD) respecto a las fuerzas progresistas.

Aunque no se ha definido, el ahora Senador, que desde su escaño intenta aplazar el cumplimiento de los compromisos gubernamentales con el Acuerdo de Paz, podría candidatearse a la Presidencia para una tercera vez, o colocar en su lugar a uno de sus hombres del CD, lo cual sería fatal para la pacificación de ese sufrido país y en especial los sectores más pobres.

Asuntos como la Ley de Amnistía y la distribución de tierras están incumplidas por los desacuerdos o pereza parlamentaria, la cual se acrecentará este año a partir de la convocatoria a elecciones presidenciales en el 2018.

Comicios en los que por primera vez participarán como partido político las FARC-EP, que el pasado fin de semana luego de un Congreso Nacional, pasaron a la vida civil con la presentación de su nueva organización Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc).

Bajo esa bandera presentará su candidato al Palacio de Nariño, aunque nadie piensa que podrán situar allí uno de sus dirigentes el próximo año, así como cinco senadores y cinco diputados en el Congreso Nacional, más allá de los resultados electorales y hasta el 2026.

También se obtuvieron frutos en las negociaciones del gobierno y el ELN en Quito, capital de Ecuador, una de las naciones gestoras de un futuro compromiso de paz entre las partes que, por lo pronto, y en homenaje al Papa cesarán sus armas, se conoció este lunes.

Durante su estancia en Colombia, el Papa Francisco se reunirá con los distintos actores políticos de esa nación y escuchará las voces de la población, en especial los sectores más vulnerables, que constituyen la mayoría en uno de los países más desiguales del mundo.

La llegada del jefe de la Iglesia Católico también intentará atraer de nuevo a los templos a miles de feligreses que decidieron emigrar a otras religiones en crecimiento, como los evangélicos protestantes y cristianos.

 

 

 

 

 

 

 

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