Festejos, contra el calor del verano

Hasta las últimas horas de este domingo fiestas, música y kioscos gastronómicos alegraron la vida de los capitalinos

Tuvimos un carnaval habanero bastante organizado.
Tuvimos un carnaval habanero bastante organizado.

Por Ricardo R. Gómez Rodríguez   rrgomez@enet.cu

Hasta las últimas horas de la noche de este domingo tres de septiembre, el malecón olía a Cuba.

Sí porque el olor a esta Isla única se identifica con el lechón asado, la caldosa, arroz moro, licores y  otros ambientes relacionados con la música, el baile y el sudor del Caribe que nos une e identifica.

Es loable es esfuerzo realizado durante este verano por trabajadores de comercio, gastronomía, servicios, y órganos de vigilancia, dirigidos por autoridades del Gobierno y el Partido en la capital.

Decorosas ofertas, cada vez con mayor calidad y diversidad en su preparación.

Los kioscos esta vez no solamente se concentraron en la zona de La Piragua, sino a lo largo del Malecón y en los últimos días en disímiles puntos de la céntrica calle 23, del Vedado.

Cada municipio, con mayores o menores éxitos, se sumó al gran festejo.

Atrás parecen haber quedado en gran parte de los sitios de expendios, aquellos platos fríos, viejos, preparados desde jornadas anteriores, y por el contrario las bebidas calientes debido a la escasez de hielo y equipos refrigerados.

Aunque todavía encontramos tales casos, en esta Habana nuestra, porque los retos en cuanto a calidad de ofertas y atención al pueblo son altos para la gastronomía de la provincia.

Sin embargo con este comentario pretendemos elogiar el esfuerzo general de todos, para que el calor del verano fuera contrarrestado por opciones para niños y mayores, como nunca antes en los últimos 20 años, que recuerde este reportero.

Un carnaval habanero bastante organizado, diseños de espectáculos y variedades especiales para los niños.

Si algo queda pendiente es tratar de seguir acercando los precios de fiambres, comestibles y bebidas al bolsillo del ciudadano común.

Vi por la televisión que algunos gastronómicos pregonaban el pan con lechón a cinco pesos, y para ser sinceros, nunca tropecé con esa oferta tan tentativa y barata en ninguno de los lugares visitados.

Otro logro de las autoridades de la provincia se relaciona con la reinauguración el fin de semana último del Anfiteatro del Parque Lenin, una bella tarima rescatada del olvido y el abandono.

A ello se unen las recientes reaperturas del Restaurante Las Ruinas, en ese mismo jardín recreativo y del Complejo Río Cristal, en la Avenida  de Rancho Boyeros.

Sitios emblemáticos que se sumaron este verano a las posibilidades de esparcimiento para este pueblo, que hoy se incorpora a las clases, al trabajo, y mantiene una batalla perpetua por el presente y el futuro.   

Queda ahora pendiente que el cuidado de las instalaciones y la prestación de servicios, la calidad y variedad de las ofertas, respalden el esfuerzo realizado por el Estado para hacer más placentera la vida de los capitalinos, de esos que aportan, tributan, crean, edifican.

 

 

 

 

 

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