Ediciones La Luz piensa en los niños

La celebración por los veinte años de existencia de Ediciones La Luz motiva a indagar en los libros publicados para niños a lo largo de estas dos décadas

Rubén Ricardo Infante

La celebración por los veinte años de existencia de Ediciones La Luz motiva a indagar en los libros publicados para niños a lo largo de estas dos décadas; títulos que se suman a un amplio volumen de cuadernos que hacen de esta casa editorial un espacio para la promoción de la joven literatura cubana, en cada uno de sus géneros.

Uno de los temas más complejos para cualquier editorial es la conformación de su plan editorial. De su adecuada concepción se generan los principales resultados que la misma sea capaz de obtener. La variedad o diversidad de propuestas, de firmas, de géneros… hacen que la propuesta sea interesante y se logre articular un mapa de acuerdo a los intereses editoriales que se persiguen.

En este sentido, cada casa editorial tiene fines muy definidos, dentro de este panorama, Ediciones La Luz, ha sabido mostrar un interés mayor por los procesos de la literatura joven cubana. De esta manera, en los últimos años, hemos presenciado un crecimiento notable del trabajo que despliega. Porque no se ha limitado a la publicación de un cuaderno, sino que trascienden esas fronteras y se proponen metas superiores, como la elaboración de antologías, campañas a favor de la lectura y proyectos especiales que implican a otras manifestaciones del arte.

Aunque la presencia de la literatura infantil dentro de La Luz es tardía, si la comparamos con la poesía o la narrativa; en los últimos años, esta aparición ha comenzado a ser sistemática, lo que permite visualizar la creación infanto-juvenil y su desarrollo mediante la revisión de las páginas de un catálogo que ya llega a sus veinte años.

Fue Cajita para dos (2010), de Nelson Simón, el primer título publicado para el público infantil. Libro que abrió una puerta para que sigan entrando los jóvenes autores con sus textos.

Dentro de la colección Analekta, uno de esos proyectos que lograron vincular a un amplio número de autores e instituciones, se incluyó ¿Qué será? (2011) de Yoiner Díaz dedicado a los niños y en la misma colección y año ¿Vampiros de miedo? de Eldys Baratute. Autor que compiló Retoños de almendros. Jóvenes escritores cubanos (2012) llegó para ofrecer una ruta sobre la creación literaria para niños y jóvenes, de este volumen se generó un audiolibro con algunos de los cuentos incluidos.

Hermanada a la anterior surgió Dice el musgo que brota, concebida desde la poesía escrita para niños y jóvenes. Con ambas muestras se realiza un mapa de lo escrito en Cuba para los niños, son también aportes sustanciales a la promoción de los autores jóvenes.

La Luz también ha dado a conocer De caballeros y dragones de Elaine Vilar Madruga; Manolito y las cosas muertas de Karel Boffil e Hilda de Sigrid Victoria.

En el año 2016, se dieron a conocer los títulos: El rumbo de las mareas de Maga Villalón y En busca de la piedra verde de Alice Walker. Junto a la celebración por los veinte años del Premio Calendario de literatura infantil y la publicación de Mi patio guarda un secreto. A partir de la creación del Premio Calendario en las distintas especialidades fue un aporte sustancial a la literatura joven cubana. La convocatoria librada cada año motivó la participación de decenas de escritores en los distintos géneros y sumó nuevas voces al discurso literario de la Isla.

Con la publicación de Mi patio guarda un secreto. Antología Veinte Aniversario del Premio Calendario Infantil se comprueban los rumbos de la literatura infanto-juvenil premiada en este certamen.

Con un hermoso exergo de Nersys Felipe (Premio Nacional de Literatura) y una de las principales voces que les ha escrito a los niños cubanos se da inicio a este recorrido por eso que ella nombra como los secretos dentro del patio propio. De esta frase nace el título de este libro que seguramente será bien acogido por niños y grandes:

En el resto del año saldrán a la luz otros títulos como: Fantasmacromía de Maikel José Rodríguez, Oros nuevos, el viejo continente de Evelin Queipo y El almendro de las memorias de Anisley Miraz.

Estos libros dedicados a los niños son muestra del empeño del colectivo de Ediciones La Luz por abordar otras zonas de la literatura cubana hecha por jóvenes. Títulos que nos devuelven a esa etapa por la cual una vez transitamos y donde un libro siempre fue una compañía bien recibida.

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