Bayamo: epopeya gloriosa del 26
El objetivo del asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes quedaba claro: impedir que llegaran los refuerzos del ejército en el momento en que se libraba el ataque al cuartel Moncada

Ángeles Muik (jadecorreo@gmail.com)
…En Oriente se respira todavía el aire de la epopeya gloriosa y, al amanecer, cuando los gallos cantan como clarines… el sol se eleva radiante sobre las empinadas montañas…
Dr. Fidel Castro Ruz,“La Historia me absolverá”
Bayamo, ciudad ubicada al oriente de la Isla de Cuba, representa en la historia Patria la cuna de donde surgieron destacadas figuras de las luchas emancipadoras contra el dominio colonial. Fueron sus mujeres y hombres ejemplos de patriotismo, carácter y resolución, cuando, a pesar de que en ello perderían la vida, sus bienes y hasta la amada ciudad que los vio nacer, prefirieron quemarla antes de entregarla a los colonialistas españoles.
El 26 de julio de 1953 otra página se inscribía en los anales de las gestas revolucionarias cubanas en Bayamo: el ataque revolucionario al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, uno de los regimientos más importantes del ejército de Fulgencio Batista en la zona oriental del país.
Sin embargo, las acciones en los cuarteles Céspedes, de Bayamo y Moncada, de Santiago de Cuba, son una misma acción. El objetivo del asalto al cuartel de Bayamo quedaba claro: impedir que llegaran los refuerzos del ejército batistiano a Santiago, en el momento en que se libraba el ataque al cuartel Moncada de esa ciudad.
Era la alborada de los llamados Jóvenes de la Generación del Centenario del Apóstol. Presurosos, los muchachos se alistaban en espera de la Hora Cero, momento en el que tendría lugar la mayor acción militar clandestina de aquellos tiempos.
El otro episodio glorioso del 26, para la bisoña tropa rebelde. La noche del 25 de julio, cuando Fidel estuvo en Bayamo ultimando detalles de la operación, se conoció que había cambio en el plan de acceso, en vez de ingresar por la puerta principal como estaba previsto, se haría por la parte trasera de la instalación.
Algo que no esperaban los asaltantes a pocas horas del inicio de los sucesos. Con estos contratiempos la entrada a la fortificación se hacía difícil, pues la parte posterior estaba cercada por un muro perimetral, había postes de madera para el servicio eléctrico, latas, desechos y otros obstáculos.
Los muchachos nunca entraron en la instalación, porque el ruido de los pasos en el basurero alertaron a los soldados. La acción duró unos 20 minutos. A pesar de la corta duración del enfrentamiento, en el cual no hubo que lamentar bajas ni prisioneros, los participantes emprendieron la retirada en pequeños grupos.
Con gran valentía y patriotismo, la mayoría de los combatientes salieron ilesos, pero después se supo que 11 de los participantes habían sido asesinados vilmente en los días posteriores a los hechos.
Las acciones del 26 de julio puntearon el camino de la insurrección rebelde en la segunda mitad de los años 50 del pasado siglo, en Cuba. Pasando por el juicio de los asaltantes al cuartel Moncada, donde Fidel Castro presentó el alegato de su autodefensa conocida como La Historia me absolverá, hasta la prisión de los condenados.
Junto a Fidel y otros compañeros, hasta un total de 82 hombres, varios de los asaltantes se enrolarían, años después, en la expedición del yate Granma, que saldría del puerto de Tuxpan, México, rumbo a la región oriental de Cuba, el 25 de noviembre de 1956.
Dos años de lucha en la Sierra aguardaban las primeras luces del 1ro de enero de 1959, momento en que, tras el triunfo revolucionario de los jóvenes rebeldes, entraba en ejercicio el Programa del Moncada. La disposición de un grupo de medidas permitiría cambiar la desigualdad política y socioeconómica existente en la Isla.
El problema de la tierra, de la industrialización, la vivienda, del desempleo, de la educación y la salud del pueblo. Seis importantes puntos a cuya solución se encaminaban los resueltos esfuerzos de nuestros héroes y mártires para el bien del pueblo cubano.
Por coincidencias históricas, 60 años después de la salida del yate Granma, en igual fecha y a los 90 años de edad, el Comandante en jefe Fidel Castro Ruz dejaba de existir.
Según las palabras pronunciadas por Fidel en su alegato de autodefensa recordamos: Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario…, pero hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas… …Mis compañeros no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca… … Sí, vinimos a combatir por la libertad de Cuba y no nos arrepentimos de haberlo hecho… En cuanto a mí… Condenadme, no importa, la historia me absolverá.