Prodigios de un juglar

Este viejo arte de contar cuentos ha sido totalmente renovado en su expresión y estética por el periodista, poeta y dramaturgo Francisco Garzón Céspedes

Con palabras que tocaban el alma, Garzón Céspedes hechizaba al auditorio allí reunido.
Con palabras que tocaban el alma, Garzón Céspedes hechizaba al auditorio allí reunido.

María del Carmen Mestas

Era la década del 70. A cielo abierto, bajo la sombra amable de añosos árboles, enormes piedras y un sendero de secas yagrumas, un hombre joven hacía poesía en el Parque Lenin. Francisco Garzón Céspedes y la nunca olvidada trovadora Teresita Fernández, animaban la Peña de los Juglares, uno de los más significativos espacios culturales que ha tenido el país.

Con una mirada o solo un gesto, con palabras que tocaban el alma, Garzón Céspedes hechizaba al auditorio allí reunido. Actores, bailarines, artistas de la plástica, escritores, poetas, gente de cine de Cuba o invitados extranjeros eran bienvenidos al mágico sitio.

Cualquiera de esos días en el Parque Lenin, podías encontrar lo mismo a nuestra Alicia Alonso que al genial Antonio Gades, a los escritores Margaret Randall y Juan Carlos Onetti, a Ugo Ulive, director teatral venezolano o a Hilda Riveros, directora del Ballet Moderno de Cámara de Perú… fueron cientos los intelectuales que admirados lo visitaron. También acudían niños, ancianos, amas de casa, público en general de La Habana y hasta de otros lugares de la Isla.

Si alguien destacó el trabajo de nuestro juglar fue el escritor argentino Julio Cortázar cuando afirmó: “Garzón, narrador oral maravilloso, entrega el prodigio de cada una de las palabras”.

Luego, el cubano funda y dirige la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE), marcada por una rica y renovadora dimensión estética, de gran influencia cultural en numerosos países. Las mujeres han sido protagonistas muy apreciables. En Cuba, muchas han brillado como la centenaria Haydée Arteaga.

Garzón ha impartido clases magistrales en ciudades de América, África y Europa. En cursos, seminarios y talleres acerca de oralidad, conversación, anécdota, cuento oral y decir la poesía y otros temas afines, se han formado más de cincuenta mil personas. En cuanto a su escenario, ha sido el más variado que se nos pueda ocurrir: parques, bosques, hospitales, museos, galerías, cárceles…a todos ha llegado a partir de una comunicación abierta, auténtica y en la que no solo acude a la fantasía e imaginación, sino que apela al sentido humano, a la sensibilidad de los espectadores.

Anualmente, se celebra en La Habana el Festival Internacional de Narración Oral, inspirado por Garzón y en cuyas ediciones han llegado a participar hasta más de cien narradores.

Ha participado en más de cien festivales, con actuaciones muy muy aplaudidas. Recordamos, entre otros, los del Otoño, en Madrid, el Teatro Contemporáneo en El Cairo, el Cervantino de México, el Latinoamericano de Teatro, Córdoba, Argentina…. Además, las Galas de Artes Escénicas de los Cursos de Verano de El Escorial, de la Universidad Complutense de Madrid.

Tiene más de 50 libros publicados; tratan de poesía, ficción, teatro, hipertextos… Entre los teóricos están los titulados: El arte (oral) escénico de contar cuentos, con una edición incluso en árabe, Teoría y técnica de la narración oral escénica, Cuentos para aprender a contar, Oralidad escénica y Entrevistado/La oralidad es la suma de la vida...

Considerado como el mejor contador de cuentos del mundo, Francisco Garzón Céspedes se ha hecho acreedor de importantes reconocimientos como el Premio Ollantay.

 

 

 

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