Va por la Casa
El evento es convocado por Casa de las Américas y este año acontece desde este lunes y hasta el 21 de julio

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu
A diferencia de lo que plantean esquemas equívocos del pensamiento, América es más que un solo país. Ciertas tendencias hegemónicas han pretendido utilizar el nombre del continente solo para designar a Norteamérica y ciertas políticas imperiales.
Afortunadamente existen espacios que han asumido la responsabilidad de indagar en el verdadero sentido de lo que llamamos americano. Preservar las tradiciones culturales de nuestros pueblos en medio de un entorno favorable para la difusión de valores autóctonos es uno de los principales logros obtenidos por Casa de las Américas.
Entre las acciones exitosas en la promoción del ímpetu cultural de nuestro continente está Va por la Casa. El evento es convocado por Casa de las Américas y este año acontece desde este lunes y hasta el 21 de julio.
La Casa emprende acciones a favor de una gran red entre los pueblos para potenciar diálogos productivos. La coexistencia de manifestaciones artísticas y proyectos vinculados a indagaciones sociológicas, literarias o étnicas permiten una aproximación certera a matices de la cultura americana.
Para esta cita Va por la Casa retorna a la Feria Arte en la Rampa. Igualmente propone el curso de verano Introducción a mujeres y culturas en Nuestra América y pone especial énfasis en Colombia a partir de uno de los monumentos literarios pertenecientes a esa nación: Cien años de soledad.
Otra interesante propuesta llega gracias a la colaboración entre Casa de las Américas y la Oficina del Historiador de la Ciudad. El conocido proyecto Rutas y Andares pone en práctica recorridos de aproximación a significativas zonas patrimoniales.
Este verano es propicio para acercarse a esencias que nos pertenecen a todos los que ocupamos el continente americano. La Casa convoca con una premisa que acompaña su extenso quehacer: develar los contornos de un horizonte que es nuestro.
Gracias a esa institución aprendemos a mirar con ojos propios lo que siempre nos ha pertenecido. Vale recordar al maestro cuando afirmaba ser hijo de América y a ella deberse.