Un sitio de ensueño

Uno de los sitios emblemáticos de La Habana es sin dudas el Malecón

El Malecón es un sitio muy popular en la capital cubana. Los citadinos aman del lugar los preciosos amaneceres y la puesta del sol, algo de singular belleza natural.

El verano ya es una realidad. Y los habaneros prefieren elegir entre muchos parajes para el esparcimiento, el largo muro de alrededor de ocho kilómetros de longitud para recrearse y pasarla bien, junto al mar.

La amplia avenida de seis vías de circulación, por su belleza y atracción, es la más visitada por los capitalinos, cubanos en general y extranjeros. Durante las noches esta arteria adquiere un ambiente singular para enamorados, músicos, pescadores y transeúntes.

El período estival, que transcurre entre julio y agosto, es uno de los más calurosos del año; sin embargo, ello no significa un obstáculo para que el longevo muro se replete de personas que buscan horizontes de entretenimiento.

El Malecón, conocido también como El gran balcón de La Habana, es donde cada año la Unión de Jóvenes Comunistas crea las mejores ofertas, destinadas a la masa juvenil de la provincia y se presentan agrupaciones musicales para el disfrute de todos, además es donde suceden los carnavales de la ciudad.

Desde este punto de la capital es capaz de percibir, tanto el visitante nacional como el foráneo, el bullicio de una ciudad que apenas duerme, pupila insomne de una parte inconfundible de La mayor de las Antillas, la Cuba que amamos y defendemos.

La Habana, una de las urbes más hermosas del Caribe, guarda en sus entrañas, desde que fue fundadas el 16 de noviembre de 1519, sitios históricos la Fortaleza de la Cabaña, el Castillo de la Fuerza, el Castillo de los Tres Reyes del Morro, el túnel de la bahía y su Malecón, arteria imprescindible de los habaneros.

La etapa estival para los capitalinos tiene un sentido práctico: unos se van a las playas, otros al campismo, los menos a hoteles y centros turísticos, pero una inmensa mayoría no puede vivir su verano sin las bondades del Malecón que es una realidad palpable en estos tiempos de calor natural y humano.

El disfrute en La Habana, sin el Malecón, no es posible para los citadinos que tanto aprecian ese viejo muro, donde el murmullo rompiente de las olas siempre está contigo, además de las caricias de la brisa marina. Eso es vida saludable y jolgorio para el alma divertir.

Tomado de Radio Progreso

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