Vidas Paralelas, nuevo álbum de Liuba
Aquella mujer que cantaba a los ángeles con una voz que parece derivación de esos mismos seres nos deleita con un álbum exquisito

Ana Margarita Sánchez Soler asanchez@enet.cu
La cantante cubana Liuba María Hevia dio a luz recientemente una nueva producción discográfica. Aquella mujer que cantaba a los ángeles con una voz que parece derivación de esos mismos seres, esa cantautora cuyas canciones recuerdan al abuelo emigrante, nos deleita con un álbum exquisito.
Bajo el pretexto de aunar a sus amigos de profesión, tanto cubanos como extranjeros, surge Vidas Paralelas. El fonograma comprende un recorrido por la obra musical de Liuba a lo largo de sus treinta años de trayectoria.
Según declarara a través del Noticiero Cultural de la Televisión Cubana a la periodista Magda Resik, la idea de un disco junto a sus amigos estaba rondando hacía algún tiempo. Lo que convenció a Hevia de dar ese paso fue la posibilidad de compartir, además de sus propias canciones, otros temas de importantes figuras de la música cubana e internacional.
La placa cuenta con la participación de Víctor Víctor, María Tejeda, Luna Manzanares, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez, Carlos Varela, Polito Ibáñez, David Torrens, Frank Delgado, Kelvis Ochoa, Beatriz Márquez y otros.
Esta recapitulación musical llega con los matices del momento en que es concebida y con la experiencia acumulada por Liuba María Hevia, quien se ha convertido en una de las más importantes cultivadoras de La Habanera.
La dulzura que distingue sus tonos llega a esta producción que le permite a Liuba redescubrir su impronta desde la creación personal. Vidas Paralelas lleva implícita la oportunidad de redescubrirse en una carrera amplia, adornada con dulces y fácilmente identificables.
La voz de Liuba María Hevia dibuja remansos de paz en medio de las turbulencias asociadas al mundo contemporáneo. Escucharla es como un ejercicio de hipnosis en el que podemos trasladarnos a otra dimensión. Allí donde su música reina, se esperece el olor a sal, los mapas se esfuman y la tarde viene a compartir estrellas.
Dos vidas coinciden como rectas paralelas: la de Liuba, una mujer canción, y la de aquel amigo que decida entrecruzar su camino con el de ella.