Terrorismo contra Venezuela

La derecha, en desespero, intenta impedir elecciones a cualquier costo

La acción causó el caos en la avenida Urdaneta, una de las más transitadas de la capital venezolana.
La acción causó el caos en la avenida Urdaneta, una de las más transitadas de la capital venezolana.

Mariela Pérez Valenzuela

El atentado terrorista esta semana contra dos instituciones del estado venezolano confirma que la oposición derechista de ese país está dispuesta a impedir la celebración de las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el próximo día 30, a cualquier costo.

Un helicóptero Airbus Volcom, modelo 105, hurtado de la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en La Carlota, Caracas, disparó contra el Ministerio de Interiores, Justicia y Paz, y el Tribunal Supremo de Justicia en una acción que causó el caos en la avenida Urdaneta, una de las más transitadas de la capital venezolana.

El autor de esta acción destinada a crear el terror en la población para que desista de las elecciones generales del 30 de julio es Óscar Alberto Pérez, inspector adscripto a la división de transporte aéreo del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), acompañado por un grupo subversivo.

Disparos y lanzamiento de granadas fueron hechas desde el aparato comandado por Pérez, quien fuera piloto del exministro de Interiores, Justicia y Paz Miguel Rodríguez Torrres, quien está vinculado, según informes del gobierno, a la conspiración internacional en marcha para derrocar la Revolución Bolivariana y admitió trabajar para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos.

El helicóptero fue encontrado este miércoles en un descampado en el estado Vargas, pero sus ocupantes se encuentran prófugos, en tanto continúa su búsqueda por los aparatos del Estado desplegados en el país y existe una orden de captura en su contra a través de la Policía Criminal Internacional (Interpol).

A pesar de la gravedad del hecho, el canciller Samuel Moncada afirmó el miércoles que el gobierno de Nicolás Maduro está sólido, en plenos preparativos de las elecciones generales, libres y secretas cuando se elegirán los 537 miembros de la ANC.

Mientras la aplicación de un complot golpista sigue su curso y el pueblo revolucionario con su presidente al frente resisten y continúan el proceso de preparación de los comicios, los partidos de la oposición y sus jefes de la Casa Blanca continúan la arremetida violenta contra la Revolución, que en tres meses deja un saldo de 80 muertos y más de mil heridos.

En estos momentos, los representantes de los poderes públicos coordinan las acciones para que la acción democrática del próximo mes tenga un normal desarrollo, a pesar de que la derecha se niega a aceptar y participar en la ANC.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, indicó que solicitará al Ministerio para la Defensa la protección de los centros de votación habilitados para la asistencia de la población a las urnas, y que estos sean declarados zonas de seguridad.

La petición se basa en la posibilidad de que los contrarrevolucionarios traten de impedir el acceso a los colegios electorales y puedan producirse enfrentamientos violentos, a pesar de los llamados a la paz y al diálogo que de manera incesante proclama el presidente Maduro.

Lucena sostuvo en las últimas horas una reunión con el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami, el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno.

Una de las medidas previstas para ese día de movilización popular es aumentar el perímetro de seguridad de los centros de votación de 50 a 100 metros.

Para analistas, el ataque terrorista del pasado martes se inscribe en el plan de la derecha internacional que ve como en el transcurso de los días se estrellan los planes contra el proceso político bolivariano.

Hace una semana, Venezuela se anotó una nueva victoria diplomática cuando en la asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Cancún, México, fracasó un nuevo intento de Resolución contra la nación suramericana, la cual habría disparado una intervención militar foránea.

También en la ONU, un grupo de 73 países reunidos en una Comisión Especial brindó su respaldo y respeto al gobierno venezolano y rechazó la ola de violencia y negativa al diálogo de los opositores.

La OEA, que de larga data intenta provocar una intervención de fuerzas foráneas en tierra venezolana, no se ha proyectado acerca de la acción terrorista contra instituciones estatales, ni contra las protestas callejeras neofascistas que ocurren en el país, lo cual indica su complicidad con los hechos. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

veinte + 17 =