Para unas vacaciones saludables
Durante el verano, como regla general, en Cuba predominan las altas temperaturas y las lluvias abundantes, dos factores asociados a enfermedades por intoxicación alimentaria

Miozotis Fabelo Pinares
El calor favorece la multiplicación de microorganismos y además, se consumen más alimentos crudos, vegetales y frutas, que si no están bien lavados pueden provocar trastornos de salud, por lo que se requiere extremar las medidas y cuidados para su manipulación y conservación, y evitar el crecimiento de microorganismos.
Reglas de higiene OMS
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), insisten en la necesidad de supervisar la calidad del agua, cocinar bien las carnes y emplear solo agua limpia para lavar y preparar verduras.
A esas recomendaciones, se añaden, en el ámbito doméstico, otras medidas como mantener una higiene personal adecuada, el lavado frecuente de las manos; proteger cualquier herida en las manos mientras se manipula comida; evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocinados; conservar limpias las superficies donde se preparen alimentos; cocinarlos bien; y la comida cocinada tampoco debe dejarse a temperatura ambiente más de dos horas.
En el verano además, proliferan las moscas, transmisoras de patógenos intestinales, a través de las patas y por su forma de alimentarse, porque la mosca se posa igualmente sobre un montón de desperdicios, que sobre los de consumo humano.
Lo mejor para combatir las moscas es la limpieza, no tener alimentos a la intemperie y tampoco acumular basura en la casa, pues con el calor se descompone fácilmente y crea plagas.
Es preciso también cumplir los ciclos de fumigación establecidos, no sólo en el hogar, sino en todos los locales de producción y venta de alimentos, desde la cafetería más pequeña hasta el más grande almacén. Así se reduce la aparición de moscas y otros insectos.
Evitar la intoxicación alimentaria, que puede provocar diversos malestares de estómago, vómitos, mareos o diarreas, fiebre y sudoración, es muy sencillo si se manipulan los alimentos de forma higiénica; pero si aparecen esos síntomas, es importante prestarles especial atención e incluso acudir al médico si hay signos de deshidratación.
Por eso, se insiste: en el verano, es preciso mantener adecuada limpieza y velar por la higiene de los alimentos, tanto para el consumo crudo de vegetales y frutas, como para el proceso de cocción.
Es necesario además, el lavado frecuente de las manos, antes y después de la preparación de las comidas, pues estas pueden ser un vehículo para transportar gérmenes.
Que las vacaciones sean un período grato y placentero de descanso, y no de reposo por enfermedades prevenibles, también depende de cada persona.
Tomado de Radio Rebelde