Dom. Ago 25th, 2019

Mi Habana

La Habana, bañada al norte por las aguas del mar Caribe y con su enorme historia de cerca de 500 años, hoy muestra su esplendor

La Habana es como un sueño en la nostalgia, una realidad tangible.
La Habana es como un sueño en la nostalgia, una realidad tangible.

Adrián González

Al llegar a La Habana, una madrugada de finales de septiembre de 1963, sentí una rara sensación nunca antes vivida. Apenas había cumplido los 17 años, cuando ante mí se abría un mundo nuevo y maravilloso, repleto de expectativas.

Entrar de lleno en la urbe capitalina no dejaba dudas ante la belleza de su gente y una ciudad deslumbrante; cuando en cualquier lugar de la Isla se dormía placenteramente, aquí el Malecón parecía una panacea de luces, alegría, jolgorio, y, por encima de todo, se respiraba buen ambiente y las personas se divertían de lo lindo.

Antes del amanecer pude aquilatar aquella profusión de encanto, algo inolvidable para quien por primera vez chocaba con la realidad de una ciudad al alcance de todos y, a la vez, lejos de muchos, que jamás la habían visto ni sentido como emporio de grandeza o centro cultural del país.

A más de 50 años de aquel primer contacto con ella, La Habana, bañada al norte por las aguas del mar Caribe y con su enorme historia de cerca de 500 años, hoy muestra su esplendor en el espacio infinito pletórico de sueños y realidades. Porque no soporta etiquetas ajenas a la idiosincrasia de su gente desde que surgió robusta junto a la bahía.

La capital de Cuba ha llegado a su mayoría de edad con un Centro Histórico rejuvenecido, donde casas, palacios y palacetes le dan un toque de distinción inigualable al conjunto urbano en su parte más antigua.

¿Y quién no queda sorprendido ante la majestuosidad de su hermosa arquitectura de diferentes estilos y de los medianos edificios que bordean la amplia avenida del Malecón? Todos quedamos absortos ante esa arteria retocada de los ensueños y nostalgias propios de un sitio tan especial, donde tantas personas han disfrutados y disfrutan de los amaneceres y de las salidas del sol. Es un espacio acogedor que invita a sentirse como en el paraíso.

La excelsa urbe capitalina parece construida para ser admirada por los dioses del Olimpo; para disfrutar de su semejanza con un multicolor arco de concreto, algo así como una villa abierta al futuro.

Desde el edificio más alto de Cuba, el Focsa, extendida las pupilas hacia el sur, la ciudad semeja un manto verde, con profusión de calles y avenidas, donde sobresalen sus rascacielos del Vedado, y se destaca la plateada cinta del río Almendares que va serpenteando entre praderas y árboles hasta su abrazo feliz con el mar.

Pero la ciudad no es solo eso, es mucho más, se distingue por su gente alegre, solidaria y servicial. Así es mi Habana hoy, capital de todos los cubanos. Porque aquí podemos mostrar con orgullo todo lo que nos hace grandes.

Y aunque la música no es la expresión completa de la cultura, sí nos marca fuertemente, como a todos los cubanos. Con ese sabor a caña, tabaco y ron, las notas rítmicas brotan de todas partes cual torrente de magia e inigualable sincretismo. Y todo ese ajiaco de criollos sabores nos llega profundo, porque es como si penetrara en la indolente cadencia de los cuerpos al caminar.

Nuestra ciudad es un canto a la vida; por eso ella reclama de nosotros la cuidemos como a algo bien preciado en la vida; amarla y defenderla es nuestro deber.

La Habana es como un sueño en la nostalgia, una realidad tangible. Por eso recuerdo estas décimas del periodista cubano, ya desaparecido, Miky Gómez Millers:

Una mujer es mi Habana

Africana y de Castilla,

Corpórea en la Giraldilla,

Aborigen y galana.

Presuntuosa soberana

Al asedio popular,

En noches para soñar

Tras polícromos ocasos

Se deja tomar en brazos

Del novio azul que es su mar.

_______

Quien la mira en la distancia

Enseguida se enamora

De esta bella seductora

Que le envuelve en su fragancia.

Hay sencillez y arrogancia

Cuando en la clara mañana

Trae su silueta cubana

Prestancia de Giraldilla

Como si África y Castilla

Fueran mujer en mi Habana.

Tomado de Radio Progreso