La libertad de Oscar López es una victoria de la solidaridad

El patriota puertorriqueño reiteró su compromiso con la libertad de Borinquen

Mariela Pérez Valenzuela

Luego de 36 años encarcelado en Estados Unidos, de una condena de 70 años, el preso político puertorriqueño Óscar López Rivero recobró su libertad definitiva hace pocos días y se encuentra en su querido San Juan, donde reiteró su compromiso de luchar por la libertad de su pequeña ínsula del Caribe, Estado Libre Asociado de Estados Unidos desde los años 50 del pasado siglo.

La salida de la cárcel la pasada semana de este emblemático revolucionario de 74 años, inspiración de generaciones de patriotas que quieren la liberación de su tierra, constituyó una fiesta nacional, en la que se unieron sus viejos amigos, luchadores como él, y, entre otros, miles de estudiantes en huelga que recibieron su solidaridad desde la cárcel ante las medidas contra la educación tomadas por el gobierno colonial.

A finales de su mandato, el expresidente demócrata Barack Obama conmutó su pena, pero debió pasar, antes de dejar atrás de manera definitiva la cárcel, cuatro meses de reclusión domiciliaria. Su hija Clarisa, una mujer de 46 años que nunca vivió junto a su padre y solo lo vio cuando tenía 10 años, lo acogió en su hogar de San Juan, desde donde veía a las centenares de personas que en peregrinación diaria se asomaban por la verja del jardín.

Finalmente, el pasado día 17, López Olivera abrió las puertas de las últimas rejas que lo contendrían en vida y se fundió en un abrazo con amigos viejos y nuevos, con un pueblo que lo acogió con una marea de amor y lo acompañó hasta la orilla del mar con el que tanto soñó en su aislamiento, un tiempo en que solo, no tuvo noticias del mundo exterior.

Allí, a la orilla de la playa, en una fiesta popular donde actuaron, cantaron y bailaron famosos artistas integrantes de la campaña nacional y mundial por la libertad de este preso político, López Rivera hizo un discurso emotivo, en el que reiteró su amor por Puerto Rico y su convicción de seguir la lucha hasta la liberación de la nación, la última colonia en el mundo, según reconoció Naciones Unidas, que exigió, en reiteradas resoluciones, la separación definitiva del gigante norteño.

Allí, este hombre de pequeña estatura, delgado, canoso, pero vital, anunció que visitará los 78 municipios de su país en una jornada que prometió de unidad, de explicaciones y de agradecimiento a quienes durante más de 30 años reclamaban su puesta en libertad.

También reconoció el empeño de naciones latinoamericanas como Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, cuyos gobiernos progresistas se unieron a la causa mundial de solidaridad con este prisionero que en 1981 cayó preso por pertenecer a una organización de liberación y fue víctima de un juicio amañado, como habitualmente son los realizados en contra de los revolucionarios de América Latina y El Caribe en tierras norteamericanas.
Desde Cuba recibió dos mensajes que hablan de la amistad entre los pueblos de las dos islas que la poetisa Dolores Rodríguez de Tío catalogó “de un pájaro las dos alas”.

A pocas horas de su liberación, Óscar recibió desde Cuba una llamada telefónica de su amigo y compañero de celda Fernando González Llort, uno de Los Cinco, que también cumplió condena en Estados Unidos por proteger la salvaguarda de su país de los extremistas contrarrevolucionarios.

Con emotivas palabras, los dos hombres recordaron su estancia juntos en la cárcel y González Llort, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y Héroe de la República de Cuba, lo felicitó y le dijo que le esperaría en tierra de Los Cinco.

También el presidente cubano Raúl Castro Ruz le envió un amistoso mensaje en el que lo felicita por su liberación y le invita, para cuando él lo desee, viajar a Cuba, donde se le espera como un ser victorioso, un patriota insigne, un inspirador de los revolucionarios de América Latina y El Caribe.

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