La Habana no se detiene ante desafíos mayores en el turismo

Sin dejar de reconocer las bondades y perspectivas de otros polos, la capital sigue siendo la principal plaza para el turismo de ciudad en la isla

Carlos Heredia Reyes

Recorrer hoy día la Habana Vieja o la Plaza de la Revolución José Martí, por citar dos lugares emblemáticos de la capital, sin dudas impresiona hasta a los más escépticos, a esos que dudan de la capacidad y potencialidades del país para, paso a paso, lograr su pleno desarrollo y emanciparse por sus propios esfuerzos.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, con el objetivo de preservar su arquitectura y su herencia histórica, la Habana Vieja es constantemente un enjambre de turistas por todas partes, interesados en conocer, disfrutar de muchas de sus bellas e importantes plazas, edificaciones, monumentos históricos, museos y fortalezas de la época colonial, así como de algunos de sus más afamados restaurantes y hoteles, incluidos paladares, hostales o casas de particulares.

Sin dejar de reconocer las bondades y perspectivas de otros polos, la capital sigue siendo la principal plaza para el turismo de ciudad en la isla, apoyada en su historia centenaria, en la existencia de playas de magnifica calidad, una riqueza cultural increíble especialmente en el centro histórico, y en otros tantos atractivos sociales.

Aquí la construcción y reparación hotelera ha cobrado una expansión rápida, la inversión de capital foráneo es abarcadora, demostrado, por ejemplo, en los vínculos entre la constructora francesa Bouygues y su contraparte la inmobiliaria cubana Almest (empresa inversionista), apoyada por la UCM FAR (Unión Construcciones Militares FAR) y la Empresa Restaura, de la Oficina del Historiador de La Habana.

No es para menos: el 2016 marcó un nuevo récord para el sector más dinámico de la economía. Tras lograr alcanzar los cuatro millones 035 mil 577 visitantes, Cuba aspira a crecer en el presente año un cuatro por ciento y con ese fin se trabaja intensamente en la ampliación y consolidación de la infraestructura existente así como en la elevación de los estándares de calidad en los servicios, según dijeron directivos del Ministerio del Turismo en una mesa redonda informativa de la televisión.

A sabiendas que un alto porcentaje de los turistas que viajan a Cuba al menos como tránsito escogen La Habana, no hay dudas que el desafío en materia de inversiones y de preparación de toda una amplia infraestructura de alojamiento, gastronomía, viales, alimentación, comunicación, información u orientación y otros tantos servicios, es bien serio para las autoridades y población de esta ciudad.

Tras concluir hace unos días la restauración capital del edificio de la Manzana de Gómez, ahora transformado en el hotel cinco estrellas Manzana-Kempinski, en alusión al grupo alemán con sede corporativa en Suiza que lo explotará, en muchos habaneros empieza a vislumbrarse un mayor optimismo cuando ven también los avances de otras obras, algunas durante lustros paralizadas por razones diversas.

Así, cada día adquieren una imagen más favorable las labores de remodelación en los hoteles Packard, que tendrá 300 habitaciones; Sofitel SO, en Prado y Malecón, frente al mar y que constará de 208 habitaciones, y Regis y el Gran Hotel, cuya fase constructiva ya se inició.

A este último, ubicado en la esquina donde convergen las calles Teniente Rey, Zulueta y Monserrate, se le conocía como el hotel de las Cien Habitaciones con baño, y durante décadas estuvo a la espera de su rescate, en tanto su devastada fachada, era sostenida por una estructura de andamios cubierta de vegetación.

Pero tal cual explican directivos del ramo, no solo basta con ampliar y mejorar las instalaciones de alojamiento, sino también hace falta desarrollar el turismo de naturaleza, las marinas y náuticas, la recreación, la actividad inmobiliaria, el campismo y las entidades de apoyo al sector.

Con vistas a hacerles una estancia más agradable en La Habana a los visitantes, de brindarles un servicio de calidad desde el momento que arriban a la ciudad, se trabaja también intensamente por mejorar el estado de la terminal de Cruceros en la Avenida del Puerto, del aeropuerto internacional José Martí y de la Marina Hemingway, entre otras obras.

Se espera arriben este año cuatro millones 200 mil turistas a Cuba, cifra que superaría lo alcanzado en 2016, y en esa apuesta el Ministerio de Turismo ha creado una alianza con el sector privado, pues 17 mil casas de alquiler a lo largo de la Isla se disponen a recibirlos también, según fuentes oficiales.

Y, por supuesto, en La Habana el protagonismo de cuentapropistas, cooperativas y empresas con capital mixto, será significativo, como ya empieza a palparse.

 

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