Martí en las futuras maestras

Las cinco estudian en la escuela pedagógica Salvador Allende, ubicada en Boyeros
Las cinco estudian en la escuela pedagógica Salvador Allende, ubicada en Boyeros. Foto: Nury Torres

Las cinco jóvenes tienen claro que el magisterio es responsabilidad, por eso siguen a José Martí, desde pequeñas

Nury Torres

Si sus madres les enseñaron a ponerse las medias, estirar el uniforme, a lavarlo; si les enseñaron a estar limpias, peinadas y con la saya y la blusa correctamente puestas, fue porque bebieron de los valores familiares y escolares de sus antecesores.

Además la enseñanza cubana está guiada por el pensamiento de José Martí que mostró buenas prácticas en su ideario y sobre todo en su revista La edad de oro, en sus versos y, en sus tiernas cartas a la niña María Mantilla.

Por eso a 122 años de su caída en combate en Dos Ríos, el patriota, también poeta, diplomático, periodista y maestro, es recordado por los discípulos de esta generación, por todos, y entre ellos, por Helen, Gabriela, Amanda, Rosmary y Alicia.

Las cinco estudian en la escuela pedagógica Salvador Allende, ubicada en Boyeros. Todas, traen diariamente de sus hogares, el amor por la obra de quien creyó en la niñez y la juventud como fuerzas de profunda inteligencia, moldeables caracteres y sobre todo: disposición y voluntad.

Amanda se sintió bien al terminar el noveno grado e ingresar en la Allende para graduarse de maestra de prescolar; porque le gusta enseñar a los demás y porque ha aprendido, en las primarias por donde ha pasado, a fijarse en sus maestros, en esa cantidad de conocimientos que siempre a ella le ha parecido que ellos tienen.

Alicia tiene una abuela maestra de primaria, y Helen y Gabriela están encantadas con las prácticas que han hecho en círculos infantiles y prescolares, de La Lisa y Boyeros.

Durante tres días funcionará el seminario de preparación del próximo curso escolar en La Habana, y ya estas jovencitas conocen cómo se prepara una clase exitosa, que debe tener, en primer lugar: los objetivos, la motivación del niño y un diagnóstico o breve evaluación de lo que se aprendió en esa media hora de atención.

Así construirán una escuela martiana, en donde se advierta el amor por el medio ambiente: la valiosa naturaleza, el respeto por los demás, la inclusión, la solidaridad y el amor.

 

 

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