17 de mayo, sementera de la historia

Hace mucho tiempo en Cuba el 17 de mayo decidió convertirse en sementera de la historia
Rosa Pérez López
Hace mucho tiempo en Cuba el 17 de mayo decidió convertirse en sementera de la historia. Abrió sus surcos a la esperanza del guajiro, para que el hombre de campo fecundara de sangre, sudor y sueños su noble cosecha de futuros.
En esta fecha fértil sembró Niceto Pérez su coraje, para que sus anhelos de vindicación rural germinaran en 1959, y el campesinado cubano amaneciera dueño de la tierra que labraba con las mismas manos de empuñar fusiles y pulsar guitarras.
Desde entonces mayo 17 se viste entre nosotros con ropa de labranza y sombrero de guano. Y se levanta bien temprano para no renunciar a su protagonismo en esta leyenda que se cultiva a diario y asegura el sustento de un mejor porvenir.
Desde entonces mayo 17 ve ponerse el sol llevando en la mano el azadón que le arranca promesas a la tierra. Y se reproduce a diario transformando en jornadas laboriosas nuestro anhelo de que no nos falte jamás la primavera, porque hace mucho tiempo este día decidió convertirse en fructífera sementera de la historia.